martes, 11 de noviembre de 2014

La silla vacía, técnica gestalt

La actitud fenomenológica
- Los más importante en Gestalt es nuestra actitud, es decir, nuestra forma de estar en el presente, más allá de técnicas, esquemas prefijados o trucos aprendidos.
- Las condiciones óptimas para acompañar en un trabajo son: 
          + Estar en contacto con lo que está sucediendo en nosotros -sentimientos y emociones-. 
          + Estar en contacto con la situación que nos rodea en el momento presente
          + Estar en contacto con la persona que tenemos enfrente y su proceso.
- De nada sirve la técnica si no se apoya en la creatividad -e intuición- del momento presente, el darse cuenta de lo que se está dando -lo que emerge- en ese momento y de la necesidad emergente.

La técnica
- La "silla vacía” nos permite observar el vínculo entre las partes de la personalidad que están enfrentadas y no pueden integrarse, lo que desgasta a la persona y provoca mucho sufrimiento.
- Los trabajos que se proponen serán más acertados si se elige una polaridad que está en conflicto y la consigna que se le da a la persona es precisa.

¿A quién podemos dirigirle un trabajo de silla vacía?
- A personas que cuenten con un yo fuerte, capaz de integrar las vivencias e ingresar en un mundo imaginario sin confundirse.
- A personas que tengan suficiente capacidad de simbolización como para presentar a sus personajes internos y visualizarlos.
- A personas que tengan la movilidad física suficiente.

¿Dónde?
- Debido a que la técnica es muy movilizadora, el ámbito apropiado es el clínico y con garantía de intimidad. No es una técnica para los grupos de desarrollo personal.

¿Cuándo?
- Cuando la persona necesita integrar aspectos desconectados o en conflicto.
- Cuando la relación de la persona con el mundo es muy tensa o muy sometida.
- Cuando la persona necesita trabajar las despedidas o las separaciones.
- Cuando haya síntomas corporales o emociones bloqueadas.
Sólo intervenimos cuando el proceso está bloqueado, interrumpido o generando mucho dolor. Es preferible demorar una propuesta que hacerla antes de tiempo. Lo que no está resuelto seguirá latente, pero si la persona no está lista para el diálogo se sentirá forzada.

¿En qué consiste?
- Es ofrecerle a la persona la posibilidad de tomar contacto con partes de sí mismo con las que está en conflicto y acompañarlo en el despliegue del diálogo hasta resolver la situación.
- Es enfrentar la polaridad ubicándola en dos espacios diferentes.
- Se sugiere elegir un lugar donde haya más identificación. Son lugares en el espacio físico y en nuestra mente. Son lugares psicológicos, divisiones inventadas con las que nos provocamos sufrimientos.
- La postura física que ayude más.
- La “silla caliente” la ocupa el yo, que está en contacto con una emoción hacia alguien. Tiene necesidad de expresarse, con palabras o en expresión corporal, lo que está experimentando y dirigirse hacia el “otro”.
La “silla vacía” es el lugar de la proyección, es el espacio donde vemos nuestros aspectos internos sin haberlos reconocido. Es el lugar de la persona con la que tenemos conflicto. Es el lugar de la sombra de lo no reconocido. Ubicarnos en estos personajes nos permite recuperar aspectos que nos pertenecen. Identificarnos con ellos favorece la integración de estas partes y nos ayuda a recuperar la energía. Es la posibilidad de ponernos en el lugar del otro, de descubrir cómo es la relación vista desde otro punto de vista. Es la posibilidad de desplegar la polaridad y descubrir el vínculo entre los opuestos.

¿Cómo se logra la vinculación?
- En el ir y venir del diálogo entre ambos “lugares” se va produciendo la integración.
- El contacto es integrador. Cada parte descubre algo del otro y la totalidad que forman.
- Cuando el diálogo se detiene en un “impasse”, el terapeuta necesita intervenir para que la persona enfrente lo que está evitando. Las emociones intensas y las situaciones desconocidas o peligrosas generan miedos. Perls nos enseñó la importancia de atravesar la capa implosiva con la angustia de muerte que contiene para poder explotar cretinamente con la emoción que estaba contenida o que no había sido vivida.
- Es un monodrama donde la persona representa todos los personajes. Ocasionalmente el terapeuta participa para reforzar algún personaje, para destrabar el diálogo, para intensificar la presión sobre el aspecto o el personaje que tiene toda la energía acumulada y no se atreve a explotar en catarsis, o colaborar con su cuerpo en algún cierre reparador o de contacto afectivo.
- Cuando se produce la autorregulación organísmica, las energías se equilibran y la sensación del paciente es muy placentera. Aparece una paz y un alivio de haber “cerrado” algo.

Algunas propuestas de diálogos intrapersonales:
- Una parte del cuerpo con otra parte del cuerpo.
- La persona con una parte del cuerpo.
- La persona con un síntoma.
- La persona con un aspecto de su personalidad.
- Desacuerdos entre partes.

Los diálogos interpersonales:
Son distintos de las confrontaciones “cara a cara” que proponemos en los grupos o en las sesiones de pareja. En ellos exploramos la capacidad de expresión, de autoapoyo y contacto con el otro.
En los diálogos interpersonales exploramos la interiorización de personas y las proyecciones que hace.
Un diálogo puede comenzar con una polaridad y transformarse en su despliegue. Por ejemplo: la persona comienza dialogando con un aspecto que rechaza -diálogo intrapersonal- y aparece un padre muy crítico que tenía en la niñez. El terapeuta le puede proponer continuar con el diálogo con ese padre infantil que apareció. La riqueza de resolver una situación inconclusa es profundamente reorganizadora de las energías y da paz interior.

Momentos de trabajo
- El orden y la claridad en el trabajo no excluye la intuición o la espontaneidad característica del terapeuta gestáltico.
- Se pueden distinguir tres momentos:
          + Presentación de las partes: describir los detalles con claridad.
          + Despliegue del conflicto: expresión directa de sentimientos cuidando la intensidad y la no interrupción; prestar atención al tono de voz, a lo que se dice, al lenguaje no verbal y en especial a lo que está evitando. Es vital llegar al punto fóbico que la persona evita contactar. Para ello frustramos sus manipulaciones con consignas y confrontamos con ella, a veces participando en el lugar de la silla vacía. A veces exageramos la expresión del diálogo para explicitar el vínculo dependiente u opresivo. El conflicto llega a su punto culmen cuando la situación se hace insostenible y la persona necesita resolverla creativamente.
          + La resolución: Es una respuesta novedosa que contenga la expresión genuina de la necesidad predominante y la emoción contenida. Es la explosión emocional que permite la autorregulación organísmica. Es la oportunidad de hacer lo que nunca pudo, de expresar lo inexpresado, de aprender a pararse en sus propios pies. Es el momento de comprender y encontrarse amorosamente con el otro. Es la oportunidad de que las partes se reconozcan como un todo.

Las capas de la neurosis
Con la técnica de la silla vacía la persona va atravesando las capas que Fritz Perls describió:
- Comienza el diálogo en la capa de los roles. Vemos muy poca emoción y vitalidad hasta que comienza a aparecer el contacto con el conflicto. En el despliegue de la tensión se introduce en…
- La capa del impasse y comenzamos a frustrar todas las evasiones del contacto con sus emociones o con la situación para que la persona pueda ingresar a…
- La capa implosiva, donde experimenta la dificultad de la situación inconclusa. Ayudamos a la persona a que pueda enfrentar con sus propios recursos la dificultad de la situación y encuentre por ensayo o por intuición la nueva respuesta. Lo que nunca expresó o lo que nunca intentó. Es el momento del aprendizaje, de descubrir lo que es posible. Entonces la persona ingresa a…
- La capa explosiva, donde la energía emocional fluye y la situación imposible se destraba.

La resolución de un trabajo gestáltico es mucho más que una catarsis emocional. Es una transformación de conciencia que le permite madurar y ajustarse a su edad actual. Es soltar un viejo patrón de conducta y desplegar un recurso inédito para aprender una forma nueva de contacto, más espontáneo y adecuado en el aquí y ahora.

La silla vacía en el ciclo de la experiencia
Según el esquema de Joseph Zinker, podríamos localizar la zona posterior a la energetización como la más propicia para proponerle a una persona un trabajo con la silla vacía. Sin embargo, el trabajo de silla vacía puede comenzar en cualquier parte del ciclo:
          + Podemos trabajar una introyección que está bloqueando a la persona y no puede alcanzar el estado de energetización que necesita para poder accionar y contactar con el entorno.
          + Una fuerte controversia entre un perro de arriba y un perro de abajo culmina con la explosión de rabia de este último.
          + Otras veces, el trabajo comienza con una sensación difusa que la persona siente hacia un ser muy querido y culmina con una sana discriminación del yo y el tú o un darse cuenta importante.
          + Una relación conflictiva basada en la proyección de un sentimiento hostil, vivido con miedo, puede ser trabajada para que la persona alcance el darse cuenta que necesita para continuar el resto del ciclo.

Tipos de cierre de los trabajos de silla vacía
1. Explosivos.
Las emociones se expresan con intensidad. Pueden ser: amor, felicidad, ira, llanto, orgasmo, risa.
2. Integrativos o complementarios.
Pueden ser: Reencuentros interpersonales, autoafirmadores, cierre de situaciones inconclusas.
3. Despedidas o separaciones.


Carabelli, E.
Entrenamiento en Gestalt
pp. 141-163 

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