martes, 16 de diciembre de 2014

Optimista y Pesimista

Estoy viendo un árbol de Navidad y me imagino a aquel par de gemelos que esperaban ansiosamente los regalos que el Niño Dios les traería.
Un gemelo era muy pesimista, el otro muy optimista.
El primero en levantarse fue el pesimista, porque la duda lo mataba. Era mejor desilusionarse del regalo lo más pronto posible.
"Una bicicleta", dijo con amargura, "¡una pinche bicicleta!"
"¿Por qué Niño Dios?, ¿por qué me traes una bicicleta? Si bien sabes que no sé andar en bici, que en mi ciudad los carros no respetan a las bicis y que además es muy peligroso...¿qué no has escuchado cuántos accidentes pasan en bicicleta?"
El niño se fue. Y toda su vida continuó así. Afirmando que el mundo era una porquería y encontrando siempre las razones para demostrarlo.
El niño optimista se levantó un poco más tarde. Tenía confianza en que esa Navidad el Niño Dios le traería algo fuera de serie...
Y así fue.
A un lado del nacimiento encontró una mierda colosal...
¡Un cerotón!
Un pedazo de caca de unos 50 centímetros de diámetro.
El niño gritó feliz y festejó lleno de júbilo:
"¡Gracias, Niño Dios!"..."¡Me has traído un caballo".

Y se fue a buscarlo al jardín.

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