miércoles, 17 de diciembre de 2014

Vicios en el Eneagrama

ENEATIPO I, LA IRA
- La negación de la ira en el carácter perfeccionista parece un caso especialmente acusador de inconciencia.
- Va de bueno por la vida, es un pacifista, rechaza la agresión, es un moralista, tiene un entusiasmo por la reglas, las normas, las buenas intenciones y los nobles propósitos.
- En exceso crítica y poco tierna.
- Racionaliza la ira para mantener la buena imagen.
- Hay perfeccionistas que se identifican con la imagen idealizada
- Espera que el mundo se adapte a él, que lo escuche e imite su noble ejemplo, en tanto que se identifica con su yo idealizado.
- Otros, se critican a sí mismos, tienen mayor contacto con su yo denigrado. Respetan la excelencia humana, así como su menor tendencia a erigirse en autoridad. Nunca sienten que hayan hecho las cosas suficientemente bien como para quedar en paz.. Son individuos preocupados.
- Teofrasto lo caracteriza con una aspiración al poder y la riqueza.
- Hacen alarde a cada momento de sus conocimientos.

ENEATIPO VIII, LA LUJURIA
- Es un carácter excesivo: sexualidad, consumo de energía, estímulos intensos, atracción por la violencia y el riesgo, manifestación efusiva del entusiasmo.
- Además de ser una persona intensa es una persona fuerte, cierta insensibilidad.
- Ichazo llamaba a la fijación del VIII como "Venganza". El desquite instantáneo del que responde a la agresión con agresión, y una venganza continua y a largo plazo en respuesta a la situación de sufrimiento infantil. Así como la frustración original estuvo vinculada a la debilidad y la relativa impotencia de la infancia, la estrategia principal será posteriormente apoderarse del poder-hacer, que se apoya en la amenaza.
- La culminación del ansia de poder del VIII es la del abuso criminal.
- Es un carácter atropellador que aprendió muy temprano en la vida que para lograr las cosas era menester autoafirmarse y ponerse manos a la obra.
- Tiene tendencia a exhibir el propio poder o superioridad.
- Los mecanismos de defensa del VIII son la negación y la incomodidad psicológica o "insensibilización".
- Teofrasto lo llama desvergonzado.
- Podemos encontrar el sello del VIII en el maleducado o grosero.
 
ENEATIPO V, LA AVARICIA
- Parece que el V sacó la conclusión de pequeño que el mundo no le dará el amor que anhela y decide arreglárselas solo, minimizando sus deseos.
- Se trata de un movimiento de alejamiento de los demás.
- Su deseo es no ser interferido, invadido, exigido. Lo que otros buscan fuera, él lo busca dentro, o más allá del mundo interpersonal -en lo simbólico, lo abstracto o lo trascendente-.
- Es una forma de miedo, miedo a quedarse vacío, a no tener, a no poder. Entraña una posición de impotencia y pasividad ante la vida.
- Comparte con el IV su sentimiento carencial, pero se trata de una envidia paralizada por el miedo, que en vez de acercarse al otro desde el deseo, renuncia a lo que siente inalcanzable.
- viven el temor de "devorar" al otro y ser devorado por él. En relación de dependencia se sobreadaptan al otro de tal forma que olvidan sus necesidades y precisan reconectarse, con su mundo interno en la soledad.
- Anticipa el ser decepcionado como lo fue de pequeño.
- El resultado es un egoísmo culpable que no pide nada ni acepta que le den lo que secretamente desea.
- aparte de la resistencia a dar, no se da. Está a medias en lo que está. Se resiste a expresarse. Es un observador de la vida, sin apeanas vivirla y desperdiciando oportunidades y talentos.
- El mecanismo de defensa característico es el "aislamiento" (de ideas, sentimientos), como resultado es una buena capacidad analítica y una dificultad de ver el aspecto global de las situaciones y su significado.
- Teofrasto lo llama "tacañería" como ausencia de generosidad en el gasto.

ENEATIPO IV, LA ENVIDIA
- Los caracteres IV y V, en la parte inferior, se oponen al IX porque predomina en ellos el sentimiento carecial, en contraste con quien se desconecta de su necesidad.
- Su vecindad con el V se refleja en lo carencial. Su proximidad con el III se comprnde como una vanidad frustrada; se trata de una persona que tiende  a culpabilizarse e inferiorizarse.
- El V es más intelectual y el IV más emocional.
- El V es más retentivo de energía y desapegado de las pesonas; el IV es apegado a las personas.
- La envidia puede ser "decapitadora" (destructiva), y  admirativa (motivacional).
- El defecto del IV masoquista es su apego al sufrimento.
- Otro mecanismo de defensa característico del envidioso es la "vuelta contra sí" (retroflexión en forma de autoreproche, odio de sí y autodestrucción).
- Un tercer mecanismo de defensa es la introyección. típicamente es la situación de una madre rechazante que la persona lleva dentro.
- Teofrasto lo llama "quejoso".
 
ENEATIPO VII, LA GULA
- La pasión de más y mejor se manifiesta en las relaciones interpersonales como un afán de gustar, de ser popular, de recibir admiración.
- Frecuentemente, el hombre goloso es un adorador de su madre, y su vida se orienta en torno a una imagen idealizada de mujer que representa el principio y fin de todos los placeres y las buenas cosas de la vida.
- La gula intelectual hace a éste el más curioso de los caracteres.
- El placer de comer es seguramente el menos importante de sus manifestaciones.
- Ichazo lo caracteriza como "charlatán", que enrolla a los demás con su persuasividad. Satisface su gula con buenas explicaciones.
- Su carácter fresco y simpático le ayuda a conseguir lo que quiere.
- Tiende naturalmente a engañarse a sí mismo evitando el dolor.
- Se sitúa entre el cobarde y el lujurioso. Podría describirse como una cobardía enmascarada en la que la persona se refugia en el placer para huir de la angustia; u podría, por otra parte, entenderse como una lujuria suavizada.
- El goloso comparte con el lujurioso la rebeldía, pero no es abierta y directa, sino indirecta y sutil, expresada como anticonvencionalismo.
- La persona proyecta una buena imagen de sí...y se siente bien, sin embargo, esto es fruto de una continua autopropaganda ante el mundo y ante sí mismo que contrapesa una consciente inseguridad; que corresponde a una persona que espera un reconocimiento especial por su talento, su modestia y su disposición fratenal.
- Está muy presente el mecanismo de defensa llamado "racionalización".
- Un rasgo importante de este carácter es el humor.
- Teofrasto lo llama "locuacidad". Tiene un gran deseo de contacto. Vive traficando noticias para captar atención y aprecio por las palabras.
 
ENEATIPO II, EL ORGULLO
- Gran necesidad de ser querido a través de la falsificación de la realidad. Así lo exige la inflación de su autoimagen.
La persona con una buena opiión de sí misma irradia su autocomplacencia de tal forma que instantáneamente quienes lo rodean lo comparten, sin que necesite hacer explícita su calidad por sus actos.
- Sintiéndose llena de amor, la persona orgullosa se siente "gran" persona.
- Cuando emprende el camino de conocerse a sí mismo descubre cuánto este ser cariñoso es un rol que se confunde con la realidad. Se puede decir que íntimamente no quiere al otro por el otro, sino para sentirse capaz de amar, y por lo tanto un persona completa y digna de ser amada.
- El orgullo se sitúa en el eneagrama junto a la mentira, la simulación, la falsificación de sí.
- Que llegue a comprender que ha vivido "creyéndose la película" de sí misma resulta prácticamente complicado en vista de que su conducta tierna, simpática y empática le trae tanto feed-back positivo.
- Teofrasto habla del "fanfarrón"  y de la adulación.
 
ENEATIPO III, LA VANIDAD
- La imagen física, el deseo de brillar en el mundo social y el afán de éxito financiero son sus focos.
- Una excesiva vanidad implica una orientación por los valores ajenos; lo socialmente cotizado, la persona se vuelve imitativa, "mimética". La conformidad con modelos exteriores implica el desarrollo de un gran control de sí mismo que lleva a la superficialidad.
- Preocupados por el brillo y el status.
- El defecto fundamental es la falsedad, la inautenticidad, su confusión entre la imagen que ofrece el mundo y su propia realidad.
- Un mecanismo de defensa es la negación, por la cual se afirma que algo no es verdad para distraer(se) de la conciencia de que lo es.
 
ENEATIPO VI, LA COBARDÍA
- No sólo se relaciona con la cobardía, sino con la superstición.
- Son personas combativas que desconocen que detrás haya un miedo.
- Se mueve en término jerárquicos, con miedo a no cumplir su deber o código, o ideología o fe.
- el defecto principal detrás de la suspicacia es una acusación que implica una visión culpable de castigo y la condenación por salirse de una tácita autoridad en el mundo interior.
- La fusión de autoridad y acusación se convierte en una autoridad agresiva que se opone al bien del sujeto. Se defiende de la agresión externa incorporándola.
- La caricatura del carácter suspicaz fuerte es Popeye.
 
ENEATIPO IX, LA PEREZA
- La pereza psicológica es también inercia espiritual.
- Entraña un no querer saber...una sobreestabilidad, una resistencia al cambio.
- Es demasiado compalciente, gregario, conformista.
- Intolerancia a lo problemático y dificultad excesiva a la hora de decir "no", que a menudo lo hace blanco de la explotación.
- Teofrasto lo llama "hombre torpe".


EL ENEAGRAMA DE LA SOCIEDAD
PP. 28-52

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