jueves, 1 de enero de 2015

El buen amor en la pareja

Joan Garriga escribe un ensayo sobre la relación de pareja, desde su experiencia como terapeuta gestalt y constelador familiar.
Sus ideas las expresa en un lenguaje personal a modo de convicciones que podemos considerarlas un marco de referencia para el trabajo terapéutico. 
1.- Necesidad del encuentro amoroso con el otro.
               + Somos mamíferos, esto es, gregarios y necesitados. 
              + Las cuerdas que más intensamente vibran en el interior de las personas son los movimientos del corazón.
               + Siempre estamos dispuestos a invertirnos en el milagro del encuentro real.
               + Este encuentro que se siente como el equilibrio entre poseer y ser poseído plenamente, un verdadero intercambio entre dar y tomar, donde sentimos la experiencia de ser uno, de la genuina intimidad de convertirnos en destino el uno para el otro.
               + Las relaciones ricas, fértiles, hermanadas, cooperativas y amorosas nos devuelven la unidad perdida, el paraíso terrenal, cuando en algún lugar de nuestra mente nos apartamos del ser puro y esencial que fuimos.
               + Sinceramente, esperamos mucho de las relaciones de pareja, aunque en la sociedad aparezcan “falsos griales” que prometen la felicidad: la riqueza, el poder, el afán de notoriedad (Cfr. José M. Castillo, que habla de los tes demonios de la sociedad y de las relaciones personales profundas como la solución a la crisis de las instituciones -religión y matrimonio-.

2.- Nadie puede hacerte infeliz.
               + El dolor, la pérdida, las disputas, los desencuentros o la frustración, son parte de las relaciones.
               + No tenemos porque ser víctimas de eso.
               + Por el contrario, la responsabilidad personal evita otorgarle al otro un poder que no le corresponde, y que incluso le resulta un fardo pesado.
               + La dependencia puede ser una verdad para el niño, no para el adulto que quiere amar a su pareja.
               + Muchas canciones hablan de un amor de pareja versión infantil. 

3.- Nadie puede hacerte feliz.
               + La felicidad es una sintonía con el aroma esencial propio y del otro. A partir de la visión de lo real aprender a amarse.
               + Todos somos invitados a viajar del paradigma del ideal al paradigma del amor compasivo hacia lo que es real, hacia lo que es.
               + ¿Hay algo que nos haga más felices que ser amados tal cual somos?
               + No podemos esperar que la pareja apacigüe todos nuestros temores, que cure todas nuestras viejas heridas. Si ocurre algo -o mucho- de eso, será un regalo.

4.- El nosotros.
               + Entonces ¿para qué la pareja?. Ya dijimos que la naturaleza de ser mamífero nos lanza hacia los demás. Necesitamos el roce, el calor; somos seres vinculares, empíricos, amorosos, generosos y al mismo tiempo necesitados de pertenecer.
               + Por eso, necesitamos trascender el yo: pasar al nosotros, a la unión.
               + En la pareja nos une justamente lo que nos separa -el sexo, familia, historia, cultura, creencias, hábitos, valores, etc.-. Aprendemos a hacer espacio para lo diferente, a respetar lo que nos resulta extraño. En este sentido nos ofrece la posibilidad de crecer a través de la exposición a lo ajeno y de su integración.
               + La pareja se sostiene bien mientras sea una relación de crecimiento, desarrollo y realización. A diferencia de una “pareja por contrato”.
               + En ocasiones, las crisis, los desencajes, las fricciones llevan a las personas a buscar la separación como una forma de estar mejor.

5.- El en-amor-a-miento.
               + El enamoramiento suele suponer una intensa proyección de anhelos y secretos. Para la mayoría, enamorarse significa: “Me mueves mucho, pero te veo poco” (es decir, veo poco lo que en realidad eres, y veo mucho lo que en realidad deseo ver).
               + Aunque sea de forma inconsciente albergamos la esperanza secreta de que, a través del otro, los asuntos no resueltos de nuestra infancia o de nuestra familia de origen, encontrarán un camino y quizá una solución. “Veo en ti mis anhelos, mis expectativas, el deseo de que algo cubra, rellene y complete aquello que no se completó en mi pasado afectivo”.
               + Sin desconocer lo maravillosa que sea la otra persona, opera una particular ceguera en la que inventamos al otro a la media de nuestras necesidades. Por tanto, el enamoramiento es un enorme movimiento expansivo del corazón en el cual vemos luminosamente al otro, y a la vez un oscurecimiento, en el que inventamos conforme a nuestras conveniencias.
               + Después del enamoramiento la relación con la pareja deja de ser un movimiento incontrolable y comienza a ser una elección, a la vez que una mirada cada vez más cercana a cómo es en realidad el otro, en todas sus dimensiones e imperfecciones. “Te tomo de esta manera, con tu historia, tu pasado, tus orígenes..tus valores, temores, estilo afectivo…y asumo la alegría y los costos que supone un vínculo profundo en el alma contigo, y te quiero así”.
               + La siguiente fase, si la relación prospera, es el compromiso. “Ahora nuestro amor, nuestro vínculo…es más importante que otras relaciones o nuestras familias de origen”. La pareja empieza a hacer las cosas de una manera propia y crea una realidad propia.
               + Algunas parejas son visitadas por una fuerza superior, aún más grande que el compromiso: la entrega. “Te sigo amando a ti y a lo que a ti te dirige, con independencia de adónde te lleve tu propio camino, y también con independencia de adónde me lleve mi propio camino”. La pareja como proyecto y vivencia espiritual.

6.- Sexualidad e igualdad.
               + Lo que funda a la pareja es la sexualidad, que además de aportar intimidad y goce es el vehículo de entrada de la vida. Sin embargo, la vida sexual puede atravesar distintas fases en función de los ciclos vitales que alcanza y las personas pueden seguir juntos y comprometidos, porque se quieren se siguen eligiendo y se acompañan, pues también la compañía, el cuidado, la ternura y la amistad son importantes.
               + De paso hay que decir que la sexualidad -por ser biológica- es más fuerte que el amor.
               + El siguiente ingrediente es la igualdad en valor y en dignidad para que haya pareja. La mayoría de los problemas parten de que alguien se empeña en definir una porción de la realidad como mejor que otra, en decir qué es bueno y qué es malo, y se arroga el derecho a imponer o enjuiciar con un trasfondo emocional infantil.
               + Aunque la mayoría entienda el concepto de igualdad la invitación es hacerlo experiencia sentida.

7.- Espacio para el crecimiento.
               + "Creo que la pareja es el espacio ideal para el crecimiento de las personas, pues con ella nos despedimos del niño o la niña que fuimos e ingresamos en el mundo de los adultos”.
               + La pareja supone un reto para nuestro crecimiento porque es seguro que tendremos que revisar algunos de nuestros modos de funcionar, algunas costumbres y pautas de relación, algunos hábitos y creencias, algunos temores y exigencias.
               + La relación de pareja no es una relación de ayuda, pero es una relación que ayuda. A veces con la alegría pero otras veces con la toma consciente del dolor.
               + Crecimiento no significa más yo, sino más tú. Crecimiento apunta hacia la inclusión de lo extraño, al amor a lo diferente.
               + Por medio del diálogo nos descubrimos mejor.
               + No es posible el viaje en solitario. Algunas tradiciones de la sabiduría promueven el camino de la retirada del mundo, pero es probable que se estén refiriendo metafóricamente al mundo del yo.
               + El cuidado y la protección de los miembros entre sí puede en ocasiones impedir el enfrentamiento con “los perros salvajes del sótano”, que según Nietzsche debíamos escuchar, por ejemplo: miedos, penas, tristezas, deseos vehementes, enojos, envidias, celos, etc. El verdadero crecimiento ocurre cuando cada cual se enfrenta a aquello que teme o a aquello de lo que cree adolecer.

8.- 5 Condiciones para el bienestar de la pareja.
               a) Que sea fácil, que fluya sin mucho esfuerzo. Los estilos son parecidos o engarzan bien para conseguir una pareja nutritiva. Porque hay que decir que también hay relaciones que engarzan bien pero para dañarse mutuamente.
               b) Que sean dos naturalezas capaces de comprender las diferencias y amarlas.
               c) Que los miembros de la pareja sean compañeros de un camino común: proyectos, propósitos.
               d) Que exista fe y confianza plena mutua. Cuando aparecen los errores y los dolores propios de una relación de intimidad se enfrentan sin permitir que el miedo y la desconfianza se instalen.
               e) Que haya el deseo espontáneo de que el otro esté bien. Se trata de encontrar la propia felicidad con la plenitud del otro. 

9.- Equilibrio entre dar y tomar (el verbo tomar sugiere acción, a diferencia del verbo recibir).
               + La fórmula sería: Dar lo que tenemos y podemos, y lo que el otro quiere y puede recibir, y es capaz de compensar de alguna manera, manteniéndose digno y libre. Recibir aquello que el otro quiere y puede dar, y que somos capaces de compensar de alguna manera, manteniéndonos libre y dignos.
               + Parece que todos tenemos un “órgano” interior por el que percibimos deuda cuando hemos recibido algo y el sentimiento de ser acreedores cuando hemos dado.
               + A menudo, las relaciones se intoxican cuando un miembro de la pareja siente que da más de lo que recibe o cree que lo hace mejor. Si alguien sólo da o sólo toma, la pareja está amenazada porque ese formato está más cerca de una relación materno-filial que de una entre adultos.
               + No siempre es posible dar tanto como recibes, pero la verdadera gratitud de corazón y el reconocimiento al otro actúan como un bello mecanismo de compensación para lograr el equilibrio. Esto requiere una gran humildad y apertura.
               + El desequilibrio entre el dar y el tomar puede generar juegos de poder que dan lugar a dependencias y sufrimiento.
               + Si queremos amar bien y cuidar de aquellos que amamos, no debemos darles más de lo que puedan tomar y estén en condiciones de devolver manteniendo su dignidad, ni debemos tomar de ellos más de lo que podemos compensar de alguna manera.
               + En situaciones especiales, cuando un miembro de la pareja tiene alguna discapacidad o enfermedad, saber tomar con humildad y resistir la tentación de enojarse con quien da, e incluso con él mismo por vivir una situación de vulnerabilidad y dependencia, es un verdadero reto.

10.- La venganza amorosa.
               + ¿Qué procede cuando un miembro de la pareja ha faltado a su promesa de fidelidad o ha realizado algo que daña fuertemente la relación? ¿Es posible ofrecer el perdón?.
               + El concepto de venganza amorosa significa devolver el daño pero en una cantidad suficientemente menor. Si el perjudicado se limita a perdonar, de alguna manera queda en una posición de superioridad moral, mientras que si devuelve el daño procurando que sea menor, restablece el equilibrio y la igualdad; además, cuida también el amor en la relación, aunque parezca extraño.
               + Porque puede parecer que los “santos” necesitan “pecadores” para alimentar su arrogante sentimiento de “santidad”, pero lo que en verdad necesitan es pecar para no encontrar tanto placer en condenar a los pecadores.
               + La venganza amorosa es más habitual de lo que pueda parecer. Se puede apreciar en los castigos de los padres a los hijos, que cuidan el equilibrio, el sentido de culpa o deuda, los límites y el amor en la relación.
               + Ser creativo en la venganza amorosa es un arte que conviene desarrollar.

11.- Empoderarse
               + Para que las cosas marchen bien, cada uno debe buscar que el poder del otro crezca. Lo contrario son las luchas por el poder. La relación empieza a ser desigual cuando se comparan y se sienten superiores o inferiores.
               + “Creo que el hombre reconoce el poder de la mujer en los campos afectivo, de maternidad, de intimidad emocional, de relación vital y comunicación; por eso el hombre ha dominado el poder económico o político, porque estaba asustado de su torpeza en los menesteres emocionales y analógicos. Y son justamente los sentimientos los que mueven al mundo.
               + Vivimos una plaga emocional, vivimos desterrrados del paraíso comunitario a causa de la sobre importancia del yo personal.
               + Claudio Naranjo, en su libro “La mente patriarcal” diagnostica los males del mundo -competencia, lucha, imposición, envidias, pasiones bajas-, precisamente como consecuencias de la mente patriarcal. Al mismo tiempo propone como antídoto la feliz integración de la tríada básica en cada uno de: padre-madre-hijo, o mente-emoción-instinto.
               + El verdadero poder radica en estar asentado en la realidad de uno mismo. Cuando nos enraizamos y nos reconocemos en nuestra experiencia real, en cada momento y lugar; cuando estamos conformes con nuestros sentimientos, problemas, alegrías, vivencias, pensamientos, contradicciones, necesidades, con nuestra realidad…Cuando estamos en sintonía con nuestra realidad tal como es a cada instante, y la gestionamos con respeto a nosotros mismos y a los demás.
               + Todos necesitamos sentir que nos “sostenemos en nuestros pies” y somos válidos.
               + Virginia Satir, en su libro “En contacto íntimo”, nos enseña que el genuino poder tiene que ver con la congruencia y con lo que ella llama las cinco libertades:
               a) La libertad de ver y escuchar lo que está aquí en lugar de lo que se supone que debería estar.
               b) La libertad de sentir lo que se siente en lugar de lo que debería sentirse.
               c) La libertad de decir lo que uno siente y piensa si lo elige en lugar de controlarse.
               d) La libertad de pedir lo que se quiere en lugar de pedir permiso.
               e) La libertad de arriesgar en lugar de optar únicamente por estar seguro.

12.- Comprensión por igual
               + A pesar de las diferencias entre los hombres y las mujeres, en el fondo deseamos el bienestar, la comprensión y la confianza por igual.
               + Lo que ayuda es que los hombres comprendan lo comprensible de las mujeres y que las mujeres comprendan lo comprensible de los hombres. Y, en otro nivel, que se rindan ante el misterio de la otra persona. Esto es, respetar lo incomprensible del otro y amarlo tal como es, sin comprenderlo, porque sí. Esto es regalo y bendición.
               + En toda relación de pareja existen ecos de voces y sentimientos de los antepasados, y siguen operando como asuntos pendientes enquistados. Lo que ayuda es que el pasado pueda quedar como pasado, dignificado con nuestra buena mirada y con nuestro pleno respeto hacia aquello que fue vivido y hacia los que lo vivieron.
               + El regalo más bello que alguien nos puede hacer consiste en amarnos como somos.

13.- Una pareja, dos sistemas
               + Al pertenecer a una familia, el niño adquiere sus historias, mitos, narrativas, alegrías y tristezas. Sin darse cuenta realiza los aprendizajes principales sobre los vínculos y las relaciones que lo guiarán en sus elecciones de adulto. El niño no es una tábula rasa, como decía Aristóteles.
               + “Una familia, una red de amores y de vínculos, actúa como si fuera una bandada de pájaros con una mente común”.
               + El sufrimiento y el dolor recibido en las relaciones de intimidad familiares, llevan al niño a elegir un estilo defensivo para protegerse.
               + La relación de pareja es una nueva oportunidad para aprender a amar, para arriesgarse de nuevo a confiar en el amor, para vaciarse de prejuicios defensivos. Cuando ambos bajan las defensas los estilos se complementan, pero cuando no sucede así los estilos afectivos colisionan.
               + El mayor logro se da cuando cada miembro de la pareja puede aceptarse a sí mismo, con toda su historia y su sistema de procedencia, y también al otro, con todo su sistema, asintiendo al todo de ambos con respeto. Y cuando digo todo es todo, pues por ello estamos donde estamos y con quien estamos.
               + Como hijos, tenemos la tentación de tomar problemas, guiones de vida o enfermedades, con la idea mágica de que así ayudamos a nuestros antecesores. En lugar de respetar los hechos y las decisiones personales, nos implicamos en ellos y los imitamos, por lealtad y amor profundo: “Como tú no pudiste ser feliz con tu pareja, yo tampoco lo seré”, o “Prometo servirte a ti, antes que crecer”, o “Te sigo en tu machismo”.

14.- Apertura al Espíritu Superior
               + La pareja completa lo incompleto en cada uno, convierte a dos en uno, a menudo a través del hijo; la pareja alberga el principio creativo. La pareja sirve, pues, al Espíritu que todo lo mueve.
               + “Cuando trabajo con parejas…lo único que hago es acompañar y exponer a las personas a su propio mundo, a sus propias vivencias, a su propia historia, a su propio campo familiar, a sus redes, a los susurros profundos de su cuerpo y de su alma, a que reencuentren su propia canción, su propio centro. Los acompaño para que puedan integrar lo vivido en sus vidas: sus aciertos, sus errores, sus amores, y desamores, sus temores y odios. Y confío en que esto genere movimientos de vida buena, de paz y reconciliación. Yo no tengo objetivos ni propósitos más allá de desear la mejor vida para todas las personas, pero como no sé cuál es la mejor vida para cada uno, confío en que las personas sabrán encontrarla, sintonizando con el punto central que a todos y cada uno nos dirige hacia la sabiduría instintiva”.
               + “En el trabajo generalmente hago tres preguntas:
               a) ¿Cuál es el problema?. El problema que nos hace sufrir es muy concreto y real.
               b) ¿Qué te gustaría conseguir aquí, si fuera posible, para tu vida? O ¿Cómo será tu/su vida, cuando lo que ahora es un problema haya desaparecido?. Son preguntas sobre el futuro. Algunos presentan dificultades para contestarlas por varias razones: están tan acostumbrados al problema que no se imaginan sin él; o tienen miedo a hablar porque se comprometen a dejar ciertas posturas de manipulación -victimismo, resentimiento, dependencia, etc.- o, por último, porque es más fácil vivir con el problema que solucionarlo, ya que el problema tiene sus propios beneficios.
               c) ¿Qué hechos significativos han estado presentes en la historia de la familia o de la pareja? Relacionados con la sexualidad y las uniones, las muertes y las despedidas; con aquello que crea vida o la destruye.
               + Los hechos que impactan en un sistema despliegan las dinámicas y determinan en buena parte cómo son las personas.
               + “Estoy convencido de que el misterio del campo de información en el que se desarrollan las Constelaciones sólo es aparente…El fenómeno del "entrelazamiento cuántico”, por el que dos átomos que han estado en contacto permanecen conectados aunque estén cada uno en un extremo opuesto de la galaxia, de manera que si uno experimenta un cambio, es golpeado o sufre una sacudida, el otro experimenta lo mismo sincrónicamente…Son ideas y palabras que me sirven para ilustrar la creencia de que todo está en todas partes, que todo está a la vista y que las personas estamos al servicio de un sistema y podemos percibir en nuestro organismo las vivencias de dicho sistema, aunque no tengamos conciencia de ello. De hecho, la teoría sintética dice que cuando un elemento de un sistema queda afectado por algo o tiene una perspectiva nueva, los demás elementos también resultan afectados”.
               + Cada persona tiene, dentro de su sistema, una vibración propia, única, distinta del resto. En África, una tribu, le compone una canción a cada niño que nace. Es una pieza especial que le acompañará en los diferentes eventos de su vida, especialmente cuando comete un crimen aberrante o es víctima de una fatalidad. La comunidad le canta su canción y cuando la persona la reconoce, desaparece su deseo de dañar a otros y vuelve a conectarse con el amor y la pertenencia al grupo.

15.- “Hija de mamá e hijo de papá”
               + Los padres, de una forma o de otra, en mayor o menor medida, están siempre presentes en nuestro cuerpo, en nuestro corazón y en nuestra manera de plantarnos en la vida. También en nuestro movimiento hacia la pareja. Una frase muy conocida de Bert Hellinger es: “El mejor matrimonio, la mejor unión, se da cuando se casan la hija de la madre y el hijo del padre”.
               + Muchas veces se casa “la hija del padre” con “el hijo de la madre”, y las relaciones son muy intensas, muy apasionadas, pero muy difíciles y turbulentas.
               + La mujer sólo puede encontrar su referencia de mujer con otras mujeres, y el hombre sólo puede encontrar su referencia de hombre con otros hombres. Después, una mujer puede salir al encuentro amoroso de otra mujer o un hombre d entro hombre, pero la forma de hacerse mujer u hombre es la misma.
               + Ante un problema de relación de pareja, puede ser útil preguntarse: ¿me siento como hombre alineado con mi padre y con los hombres de mi familia, y logro mi hombría y masculinidad a través de ellos y el lugar interior de compañero al lado de una pareja? ¿Me siento como mujer alineada con la madre y las mujeres de mi familia y las mujeres en general, de manera que realizo mi feminidad a través de ellas y logro el lugar de compañera al lado de una pareja?
               + La presencia de los padres en nuestra pareja se experimenta también a través de su bendición y su buena mirada hacia nuestra unión. Esto favorece la lealtad hacia la pareja sin resistencias o conflictos interiores.

16.- La buena culpa
               + "En las parejas no hay culpables ni inocentes, sino bailes compartidos, engranajes sistémicos que nos llevan a tomar ciertas posiciones o conductas. No hay justos e injustos, sólo lealtades a nuestros anteriores que nos inducen a repetir patrones”. De nada sirve culparse ni culpar. Lo que sí ayuda es entender nuestra coparticipación en los resultados que tenemos y responsabilizarnos de ellos, y a ser posible flexibilizarnos y desarrollar opciones nuevas.
               + El sentimiento de culpa es un sentimiento útil, biológico, natural, que cumple ciertas funciones, como todo en la naturaleza:
               a) Su primera función es la de avisarnos que estamos poniendo en peligro nuestras lealtades y nuestra pertenencia hacia aquello que queremos, hacia nuestra familia de origen. En la terapia Gestalt se les llama introyectos a los mandatos de los padres y de la familia que hemos tragado, asimilándolos sin previa digestión. Cuando vamos más allá de los introyectos y de las reglas de nuestros grupos, o de nuestra familia, crecemos y nos exponemos a una mayor soledad interior, y experimentamos culpa. Se trata de una culpa buena, una culpa de crecimiento. El camino de la pareja feliz es un camino de culpa buena.
               b) Otra función de la culpa es la de pellizcarnos para que tomemos clara conciencia de que hemos hecho daño: a nosotros mismos, a los demás o a la vida. Dañar en un sentido extremo significa faltar al amor. La culpa por daños o incumplimiento es más peligrosa, porque si no la asumimos, integramos o compensamos en caso de ser posible, puede ser que la expiemos o paguemos un precio inadecuado por ella, bajo la premisa de que un daño causado se paga con un daño sufrido, no como compensación sino como pura e inútil expiación. Los daños causados se compensan haciendo algo bueno por el otro, el perjudicado, y no algo malo en contra de nosotros mismos.
               + Hay otro tipo de culpa, estúpida e inútil, que viene del exceso de importancia personal. De creer que a los otros les pasan cosas porque nosotros participamos de algún modo. "¿Y si de algún modo no existiera la culpa, sí la responsabilidad por lo que hacemos, quizá porque todo está dirigido por el hacedor que así quiere que sean los hechos de la vida?”.
               + Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra. No se trata de enjuiciar a los demás, la culpa buena y la culpa por daños son biológicas y necesarias.

17.- El movimiento amoroso interrumpido por las heridas.
               + El movimiento amoroso espontáneo, natural de todo niño es ir confiadamente hacia sus padres y abrazarlos y conectarse con ellos. Este movimiento se interrumpe de manera grave -por pérdida de un progenitor, por abusos o violencias, por exceso de estrés en el útero, o por el uso de tóxicos, etc.- o suave -heridas, faltas de respeto, etc.-
               + La consecuencia de la interrupción del movimiento amoroso espontáneo es el miedo y la posición defensiva, por ejemplo: “grito y me harán caso”, “lloro y así vendrán”, “me vuelvo crítico con mis padres y así no sufro”, “me cierro y así me protejo”, entre otras.
               + Estas estrategias indirectas, tortuosas y complejas de búsqueda de amor y conexión con los demás, configuran el paisaje de la neurosis y el sufrimiento humano. Lo que solemos hacer las personas, a menos que desarrollemos suficiente conciencia o curemos bien las heridas, es repetir el esquema relacional/afectivo en el intercambio amoroso. Por ejemplo: si la relación de ella con los padres fue de víctima, es fácil que el otro juegue el rol de salvador, como lo hizo en su familia; hasta que se dé cuenta que no consigue salvar a nadie y la relación se deteriore.
               + La interrupción del movimiento amoroso espontáneo y natural es universal: “Todos los interrumpimos en algún momento. Todos experimentamos la caída del paraíso amoroso biológico lleno de inocencia”.
               + Incluso los mejores padres, o los padres mejor intencionados y amorosos, hieren en algún momento a sus hijos y también los hijos hieren alguna vez a sus padres. Las heridas, las faltas de respeto, también forman parte de una relación de intimidad.
               + A todos nos toca descubrir y trabajar de qué manera interrumpimos este movimiento amoroso espontáneo y qué estrategia, qué estilo afectivo, qué modo tortuoso, qué negocio vincular indirecto generamos al hacerlo. Porque muy probablemente vamos a llevar a la pareja ese estilo afectivo y tendremos que revisarlo.
               + ¿Cómo se puede reparar el movimiento amoroso interrumpido? No es fácil, pero cualquier reparación pasa por aceptar de corazón a nuestros padres, y lo que en su momento dolió y fue difícil. Se necesita sostener el dolor de lo que ocurrió sin defendernos, durante el tiempo suficiente para que se torne en amor. Y no basta con la claridad mental, se necesita trabajar con el cuerpo y liberar sentimientos y emociones atascados en él. Para ello se requieren métodos activos, no sólo discursivos, y técnicas escénicas, teatrales, psicodramáticas, gestálticas, corporales, de Constelaciones, etc.
     
18.- Tomar a los padres.
               + Es muy importante sanar el vínculo con los padres, porque es la forma de sanar nuestro vínculo con la vida y con nosotros mismos.
               + En el fondo, sabemos que estamos mejor cuando honramos a nuestros padres, cuando podemos hacer espacio a todas las personas de nuestro sistema y también cuando podemos amar lo que somos tal como somos. Eso incluye honrar las heridas…Lo importante es que eso nos ayuda a acercarnos a la pareja.
               + Todos fuimos heridos en algún momento, cualquier relación de intimidad hiere en una u otra ocasión, y eso no justifica que rechacemos a nuestros padres y lo que vivimos con ellos.
               + El cuento “Dónde están las monedas”, refleja la conveniencia de aceptar lo que nos dan los padres, a su estilo y en sus posibilidades, porque nadie más va a llenar ese espacio. Quien así lo hace queda en sintonía con la vida.
               + Ocurre algo muy extraño cuando tomamos a los padres plenamente: en el momento en que entran dentro de nosotros, aquello que parecía tan amenazador se desvanece. Porque, cuando abrimos el corazón, queda afuera lo que nos puede dañar, y cuando cerramos el corazón, quedamos unidos a aquello a lo que cerramos el corazón. Es un principio existencial: aquello que rechazamos nos ata, aquello que aceptamos nos libera, porque así es el amor.

19.- La pareja de tres.
               + En el mundo de las parejas suele ocurrir que no son dos los que se encuentran en un mismo campo emocional, sino tres: puede ser un amante, el alcohol, las drogas, una pareja anterior, una pareja idealizada, la madre o el padre de alguno de ellos, un hijo más cercano que el progenitor, el trabajo, la vocación especial, etc.
               + Respecto a la infidelidad en la pareja se observan varias dinámicas:
               a) Se logra mantener el status quo de la pareja gracias a la “ayuda” de un tercero. Quizá para alguno de los miembros de la pareja el sexo es algo engorroso y poco interesante -quizá por luchas de poder, desamor, aprendizajes en las familias de origen, etc.).
               b) Este caso es contrario al primero, el amante actúa como disparador de la crisis y abre la puerta a un reacomodo o una separación, que se ha estado tejiendo en lo profundo de la relación, sin que ninguno de los dos fuera capaz de abordarla.
               c) El amante para compensar negativamente y vengar las heridas y los dolores.
               d) Por lealtad y repetición de las formas propias de la familia de origen.
               e) Porque algunas personas se resisten a dejarse tener o sienten un profundo temor al abandono, porque aprendieron que el amor era algo lesivo y tienen pánico a quedar atrapados.

20.- Cuando el amor no es suficiente.
               + Algunas parejas “prefieren comerse su inversión”, como en el relato de los pimientos, que reconocer que su relación no es nutritiva.
               + Cuando esto sucede hay que afrontar, tarde o temprano, la ruptura. Hay que rendirse, soltar lastre, desapegarse, aceptar. Aquí, rendirse significa dejarse llevar en brazos de una voluntad más grande que la propia, de un destino mayor, para que el dolor sea posible y nos dirija en otra dirección. Rendirse es el acto más humano de todos, porque nos enseña los límites, aquello que se nos posibilita y aquello que se nos niega.
               + En casi todas las parejas podemos rastrear la presencia del amor en alguna de sus manifestaciones: pasión, ternura, deseo, amistad, decisión, cuidado, admiración, compromiso…Cuantas más sean posibles y se integren y encuentren vida en la pareja, mejor. Sin embargo, para lograr el bienestar y la estabilidad en la relación, para que haya dicha, el amor no es suficiente. De hecho, la mayoría de las parejas que se separan lo hacen a pesar del amor, a pesar de que se quieren, pues sucede que no encuentran modos de gestionar ese amor de manera que fermente en dicha.
               + El problema no es la falta de amor, sino de buen amor. Es que a veces, a pesar del amor, las personas están desnutridas e insatisfechas con la relación. En el fondo, en el origen, hay patrones, dinámicas y pautas relacionases que comportan sufrimiento, o hechos que no han sido encarados o a los que no se ha dado la importancia que merecen.

21.- El corazón tiembla.
               + ¿Tengo pareja? o ¿Soy pareja?, ¿Crecemos con la idea de ser pareja y cultivar los valores de un/a verdadero/a compañero/a? o ¿pienso en términos de llenar un vacío?
               + Para bien o para mal vivimos tiempos en los que lo más importante es el yo y no el nosotros. La pareja y la familia nuclear no está sostenida por redes sociales ricas.
               + Cuando el corazón tiembla, ayuda recordar que no estamos solos. Que una sabiduría más grande se ocupa de las tramas de las cosas y podemos confiar en ella.

22.- La felicidad pequeña y la felicidad grande.
               + La felicidad pequeña es la que nos procuramos, haciendo lo que nos gusta, estando donde queremos, cumpliendo deseos, cuando estamos gozosos y nos sentimos queridos. Para ello hay que estar en la mente racional y emocional.
               + La felicidad grande es la que consiste en sintonizar con lo que la vida nos ofrece, nos trae, nos exige, sea lo que sea. Sintonía que significa aceptar, amar, aprovechar aquello como nutriente, como mensajero de otra sabiduría mayor. Para ello hay que estar en la mente espiritual (no conceptual, no categorías, presente ahora).
               + ¿Cómo sintonizo con lo que es? (no con lo que desearía que fuera). ¿Cómo aprovecho la frustración y lo adverso?
               + La primera gran verdad de Buda es que el sufrimiento existe y tarde o temprano la vida nos lo trae. Sin embargo, podemos sobrepasarlo un poco disminuyendo nuestra identificación con nuestros deseos y temores -que no dejan de ser artefactos del pensamiento- y reconociendo la naturaleza vacía y luminosa del Ser que palpita en nosotros.

23.- Candidatos al dolor.
               + Abrirse al amor es abrirse al dolor. Sin apertura al dolor no hay pareja, ni intimidad, ni vínculos significativos.
               + Una mirada simple nos enseña que la vida es un movimiento constante de saber abrir y saber cerrar, empezar y terminar, expandir y contraer, ganar y perder, ampliar y reducir, tomar y ofrecer, acierto y error, amar y sufrir.

24.- Puedo vivir sin ti
               + Lo sano es poder vivir sin el otro. Sin cargar en nuestras espaldas la responsabilidad de su vida, ni que el otro cargue con la nuestra. Lo ideal es mirar a la pareja y decirle: “Te quiero mucho, te elijo, pero sin ti también me iría bien”.
               + La “oración gestáltica”, escrita por Perls, es un recuerdo de la responsabilidad por lo propio: deseos, necesidades, límites.
               Yo soy yo y tú eres tú. No estoy en el mundo para colmar tus expectativas, ni tú estás en el mundo para colmar las mías. 
               Yo estoy para ser yo mismo/a y vivir mi vida, tú estás para ser tú mismo/a y vivir tu vida. 
               Si nos encontramos. será hermoso. Si no nos encontramos, no habrá nada que hacer.
               + Lo primero, según Perls, es lograr un yo fuerte, capaz de tomar decisiones, capaz de decir sí y de decir no, y consciente de sus necesidad y deseos, paro también capaz de sostenerse en sí mismo y poner límites, de reconocer sus verdades y desafiar sus máscaras, y de adaptarse cretinamente a su entorno sin falsificarse.
               + Una pareja es una relación condicional y contractual. La relación incondicional se da entre padres e hijos, pero no entre adultos.
               + Un proceso de duelo pasa por varias etapas: shock o negación de la situación, dolor profundo, buscar culpables o culpabilizarnos, enfado y rabia, aceptación de la situación.
               + En nuestra cultura el dolor tiene mala prensa porque creemos que nos puede llevar a la depresión, pero es más bien al revés: nos deprimimos porque detenemos el flujo espontáneo de nuestros sentimientos o pretendemos pasar por alto lo que duele.

25.- La buena ruptura.
               + Para poder superar una ruptura es importante expresar aquello que no hemos dicho a lo largo de la relación, aquello relevante que quedó atascado, y que tal vez intoxicó el aire y nutrió los desencuentros.
               + También es crucial agradecer todo lo que nos ha dado la otra persona y todo lo que hemos podido vivir a su lado.
               + Una buena ruptura concluye cuando: podemos mirar hacia atrás con paz y alegría; agradecemos lo aprendido y lo vivido; reconocemos el amor que hubo y lo guardamos como un regalo; somos capaces de dejar libre al otro y desearle lo mejor, y hacernos nosotros libres y también desearnos lo mejor.
               + El gran reto para todos consiste en aprender a amar lo imperfecto de la vida, de nosotros y de los demás, y volvernos compasivos.
               + Dice el filósofo Zygmunt Bauman que en nuestra época la idea de que el amor es eterno ha desaparecido, así que los requisitos para el amor son más simples y se aplica a muchas más experiencias. El problema es que cuando la calidad y profundidad de una relación no sostiene, tendemos a buscar el remedio en la cantidad.
               + Ahora bien, en este tema “la práctica no hace al maestro”, porque amar profundamente significa comprometerse, y el compromiso impide estar en el mercado de las relaciones.
               + Los tiempos son de libertad, de la autorreferencia, del yo como centro. El tú, la pareja, el nosotros queda postergado. Antaño, la pareja era vista como la realización en el amor y en la sexualidad, y estaba al servicio de la comunidad y de la vida. La tentación ahora es ceder a la materialización de los vínculos, de manera que el otro puede llegar a ser visto como un bien de consumo, efímero y fungible.
               + La nueva relación se construye sobre lo viejo cuando lo viejo no son ruinas y cadáveres, sino buenos cimientos de amor, respeto y gratitud.

26.- Nuevas familias, nuevas dinámicas.
               + Cuando ocupamos el lugar que otras personas tuvieron antes en el corazón y la vida de nuestra pareja, es útil que desarrollemos sentimientos de respeto y reconocimiento hacia esas personas, ya que tenemos el lugar porque ellos dejaron de tenerlo. Conviene evitar la competencia, los celos o la lucha. (Para no caer en la “pareja de tres”).
               + Aquí como en el derecho: “El que es primero en tiempo es primero ante la ley”. Los hijos de parejas anteriores tienen prioridad sobre la pareja posterior. Es importante que tengan espacios propios con ellos, con independencia de la nueva pareja.
               + El nuevo compañero no puede suplantar al padre o a la madre real ni debe pretenderlo...Por supuesto que debe ser una figura de autoridad y de cuidado, pero por el hecho de ser adulto, no por el hecho de ser padre o madre...Hay que tener presente que la pareja posterior no es responsable de su educación ni de sus gastos y manutención…El amor no se puede forzar, sino que crece espontáneamente cuando cada persona se encuentra en el lugar que le corresponde.
          
27.- Los padres no se separan.
            + Para los hijos, sus padres siguen siempre juntos como padres. Se separan como pareja, pero no se separan como padres.
              + Un anhelo de los hijos es tener a ambos padres juntos en su corazón, no importa lo que hicieran o lo que pasara, sin tener que tomar partido por uno de los dos. Hay que evitar crear partidos.
            + El reto es trabajar en uno mismo para restaurar el amor y el respeto, y darle al otro progenitor el mejor lugar frente a nuestros hijos, incluso cuando se trata de una pareja infeliz o de una separación dolorosa y turbulenta. Recordemos que los hijos no atienden tanto a lo que los padres dicen, sino a lo que los padres sienten o hacen.

28.- Ser uno y ser dos (Cfr. relato)
               + Todas las personas experimentamos ambas necesidades, la de unión y la de independencia, pero en grados y maneras diferentes. Así, encontramos personas altamente orientadas a la fusión con el otro, y otras, a la autonomía. Se suele decir que en la pareja uno toma a su cargo la energía centrípeta y el otro la centrífuga, uno mira hacia dentro y el otro mira hacia fuera. Cada pareja negocia la manera en que estas necesidades se satisfacen en ambos miembros, respetando sus tendencias y estilos personales.
               + Muchos fracasos en la pareja se deben a una mala conjugación de la satisfacción de estas necesidades.
               + Es obvio que los extremos de la cuerda generan dificultades especiales. Hay personas que se pierden en la fusión, pues temen encontrarse a sí mismas, y otras que se pierden en el exceso de independencia.

29.- “Tú eres yo, y yo soy tú”.
               + El monje budista vietnamita Thich Nhat Hanh escuchó la oración gestáltica de Fritz Perls y decidió escribir una nueva oración que la completara. La tituló “Interrelaciones”:
“Tú eres yo, y yo soy tú. ¿No es evidente que nosotros intersomos? Tú cultivas la flor que hay en ti, para que así yo sea hermoso. Yo transformo los desperdicios que hay en mí, para que así tú no tengas que sufrir. Yo te apoyo; tú me apoyas. Estoy en este mundo para ofrecerte paz; tú estás en este mundo para traerme alegría”.
                    + Este poema se orienta hacia el tú, cuida de lo amoroso y lo relacional, se extiende hacia la consideración del nosotros, puntúa el cuidado del otro mucho más que los propios límites personales, y enfatiza la mutualidad y la interdependencia.
                    + ¿Cuánto necesitamos afianzarnos a través del “yo soy yo y tú eres tú”? y ¿Cuánto a través del “Tú eres yo y yo soy tú”?. El primero es el paradigma de la autoafirmación del yo; el segundo es el paradigma de la afirmación del nosotros. Algunas tradiciones espirituales afirman que el hombre y la mujer son una sola carne y trascienden lo dual, en consonancia con el Espíritu Creador.
                    + Quien vive afirmando la centralidad del yo se pregunta: ¿Qué me dará la pareja?. Quien vive para el nosotros se pregunta: ¿Qué podemos ofrecer a la pareja, a la sociedad, al mundo?
                    + Son los individuos los que sirven a la pareja y no al revés. En un plano profundo, la pareja sirve a la vida. El yo se hace pequeño y el individualismo en la sociedad se vuelve irrelevante. La pareja está al servicio de algo más grande, de algo trascendente.
               + Bert Hellinger señala tres “palabras simbólicas concentradas” que abren las puertas de la felicidad en la pareja: 
               a) “Sí”. Te quiero tal como eres. Me quieres tal como soy. Con la aprobación nos sentimos profundamente vistos, conmovidos y abiertos. El sí significa: “Te tomo tal como eres y no pretendo que seas distinto”. (Sergio Michel dice: No necesito cambiarte para quererte). Cuando esto ocurre en una pareja, ambos se sienten ligeros, expandidos, luminosos y elevados. El corazón se expande 
               b) “Gracias”. Por existir o gracias por estar aquí, gracias por nuestro encuentro, nuestro camino, por quererme, por ser como eres, por nuestros frutos. La gratitud extiende y amplía el corazón.
                c) “Por favor”. Nos acercamos al otro desde nuestra ternura, nuestra vulnerabilidad, nuestra más profunda humanidad, ofreciéndole nuestra fragilidad, nuestra piel sin durezas.
               + En el buen amor, uno más uno suman más que dos.
               + La clave que hace la diferencia consiste en que las parejas que se nutren saben expresarse de muchas maneras el reconocimiento hacia lo que el otro da y hace, de manera que invitan a aumentar el ciclo del dar y el recibir.

30.- Lo que realmente quiere una mujer (Cfr. Relato)
               + El relato nos muestra que la mujer lo que desea es ser respetada y valorada en su totalidad por un hombre.
                

Joan Garriga
El buen amor en la pareja

p. 19-204

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