sábado, 14 de febrero de 2015

Crítica al Psicoanálisis

Con el paso de los años, observo que cuanto más cómodo me encuentro yo en el grupo y me expreso con más libertad, de una forma muy personal, mayor tendencia tienen los participantes, por su parte, a abrirse con franqueza y espontaneidad.
 
La neutralidad, por muy bien intencionada que sea, no es más que un señuelo, en el doble sentido de la palabra: primero te atrae y luego se convierte en una trampa, una ilusión que te atrapa.
 
Aunque valoraba la neutralidad del psicoanalista...me sentía cada vez más molesto por su rechazo a todo compromiso. Los que yo trataba me parecían incapaces de mantener una relación simplemente humana: se quedaban atascados en su acerbo de ciencia psicológica.
 
Cada vez he tenido más claro lo importante que es, no precisamente introducir una teoría  o una técnica en el funcionamiento del grupo, sino vivir, sinceramente, de acuerdo a ellas, los propios sentimientos de una manera más cómoda.
 
"En el fondo, para ser terapeuta no hace falta mucho: basta con no juzgar a los demás y amar la vida"...Poco a poco volvía a la relación humana que tanto me atraía a raiz de mis experiencias juveniles, y, además, no me veía obligado a a nular mi personalidad (con la gestalt) para ejercer mi profesión. Esta autenticidad es quizá, la causa principal de mi satisfacción en mis actividades.

Ejercicios y técnicas creativas en la Gestalterapia
53,49,57-59

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