viernes, 6 de marzo de 2015

Punto ciego

Todos vivimos situaciones que podemos llamar de punto ciego, por el parecido que tienen con la zona de la retina de donde sale el nervio óptico, que no tiene células fotosensibles y produce en el campo visual una zona ciega que pasa inadvertida, sin producir siquiera una mancha blanca o negra. Esto se puede comprobar de la forma siguiente; tápate el ojo izquierdo con una mano y traza dos puntos en un papel y colócalo frente a ti. Mira fijamente el punto izquierdo con el ojo derecho y comprobarás que, a una distancia de veinticinco centímetros aproximadamente, dejas de ver el punto derecho. Esto se debe a que ha coincidido con el punto ciego de la retina.
 
Por comparación, llamo así a un fallo en el comportamiento de un individuo: él no se da cuenta, pero los demás sí que lo captan.
 
Un pensamiento de Ronald Laing
 
"Algo que no sé...
Hay algo que no sé y debería saber.
No sé qué es lo que no sé y, en cambio, debería saber,
y noto que parezco estúpido si parece, al mismo tiempo, que ni sé ni tengo lo que sé.
Sin embargo, doy la impresión de saberlo.
Es una prueba para los nervios porque no sé qué es lo que tengo que fingir que sé y, por consiguiente, aparento saberlo todo.
Noto que tú sabes lo que yo debería saber, pero no puedes decirme qué es porque no sabes que yo no sé qué es.
Tú sabes lo que yo no sé, pero no sabes que yo no lo sé y no te lo puedo decir.
Hará falta, pues, que tú me lo digas todo".

Ejercicios y técnicas creativas en Gestalterapia
pp. 82-83

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