viernes, 17 de abril de 2015

Des-educarnos, ¿de qué?


1.- De la desintegración entre la razón y la emoción. De la poca importancia que la cultura occidental le da a la emoción como parte esencial de la madurez y el crecimiento personal.
2.- De la competencia, en vez de la cooperación. Competencia en vez de disfrutar los logros de los otros, las diferencias del grupo, la lectura, el arte, la música...
"Acabamos preparando a los jóvenes para ocupar puestos de trabajo y contribuir a la economía, en lugar de educarlos para vivir con la máxima plenitud posible y convivir en paz".
"Los aprendizajes fundamentales para la vida surgen de las propias vivencias y de la elaboración posterior que de éstas se haga".
La parábola del viajero en el cementerio habla de la incapacidad para disfrutar el aquí y ahora (momentos de auténtica vida, momentos de fluir con la vida). 105-126
3.- Del ritmo de vida acelerado. Necesitamos recuperar el tiempo para el contacto humano, para el diálogo, para el interés por el otro.
Normalmente, la incapacidad de detenernos indica una pérdida de contacto con nuestro ser auténtico y nuestras necesidades.
4.- Hazte cargo de tus emociones. Somos víctimas de las emociones que desconocemos y a menudo culpamos a los otros.
5.- La paz comienza día a día. Las guerras no se producen nunca por causas externas al ser humano. Sus causas...obedecen siempre a necesidades vitales de primer orden (ser reconocido, aprobado, dignificado) y tiene que ver con situaciones personales emocionalmente no resueltas. El no poder admitir nuestras propias sombras o limitaciones comporta graves consecuencias...culpar a los demás.
6.- Convivamos desde el afecto y la responsabilidad

Des-edúcate
PP. 105-151, 165-177

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