jueves, 23 de abril de 2015

Educaciones desorientadas

La educación actual, tal como se plantea, enseña cosas, pero está desorientada en tanto que muchas veces no contribuye decisivamente a formar personas felices, autónomas, responsables, solidarias y equilibradas (sanas). El elemento que mejor nos puede ayudar a restaurar este equilibrio son las emociones.
 
Son educaciones inútiles (valoral, emocional, competencia social, resolución de conflictos)
+ porque se consideran como apéndices de la educación existente. Este aspecto de nuestra cultura es algo que debemos "desaprender" (cfr.) Estos programas requieren un enfoque global,  integrador (revisar los libros de Educación integral) y continuidad.
+ porque se aplican como intervenciones de urgencia ante un problema determinado.
+ porque responden a visiones simples o parciales de la realidad.
+ por la exigencia de conseguir resultados rápidos y demostrables.
+ por la falta de conexión entre sus diferentes componentes.
+ por su formulación eminentemente teórica (a pesar de contener propuestas de actividades).
+ por la poca preparación o la poca convicción de quienes las llevan a cabo.
 
Además, estos programas sólo producen efectos si al mismo tiempo realizamos un esfuerzo por detectar las contradicciones, la manipulación, la violencia latente que imperan... en la publicidad, los medios de comunicación, la política, la economía, las leyes, las religiones, la cultura en general.
 
Lo que hoy nos lleva a hablar de deseducación es la evidencia de que las estructuras sobre las que nos construimos no nos ayudan demasiado a convertirnos en personas más humanas y felices.

Des-edúcate
PP. 31-35

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