domingo, 5 de abril de 2015

Educar para la calma

Conviene que sepamos conjugar lo que son los imperativos académicos, curriculares y sociales, con una visión más personal de las cosas, y acostumbremos  a los niños a dedicar pequeños ratos a la pura contemplación, a escuchar el silencio y a escucharse a ellos mismos, a reposar, a mirarse sin decir nada, a hacerse masajes, a concentrarse en una caricia que dan o reciben...No lo planteamos como un cambio radical de vida o como una manera de evadirnos, sino como un enseñar a gozar de todo aquello que normalmente no se goza...educarlos para una existencia más reposada y más plena.
 
Si bien hay un periodo de máxima plasticidad cerebral que llega hasta los 3 o 4 años, esto no significa que pasado este periodo no se pueda aprender. Si el niño o niña se siente atendido y la información o las experiencias que le presentamos son suficientemente significativas, tenemos toda la vida por delante para aprender y cambiar.

Des-edúcate
PP. 136-137, 140

No hay comentarios:

Publicar un comentario