martes, 21 de abril de 2015

Integración Emoción y Razón

La preponderancia del conocimiento por encima de la emoción que ha fomentado nuestra cultura  ha comportado que nuestro registro emocional sea pobre, casi primitivo..nos movemos entre dos polaridades: placer-dolor o atracción-rechazo...
Por este motivo valoramos como blanco o negro, bueno o malo, según me guste, sea cómodo...
 
La falta de madurez emocional...comporta que las posiciones que adoptamos ante la realidad sean rígidas y los modelos de interpretación resulten pobres y simples.
 
Hemos limitado al cerebro al binomio acción-reacción que nos viene por dotación biológica (no representa ninguna evolución)...Buscar otras salidas que permitan resolver los problemas es síntoma de madurez e inteligencia, de una postura más abierta y flexible, de una integración entre emoción y razón.
 
Para que pueda darse una mayor integración personal y nuestro comportamiento sea más coherente, hay que tener en cuenta la dimensión emocional que tradicionalmente se ha considerado de segunda categoría. Todas las experiencias y situaciones que vivimos tienen una lectura en clave emocional, que no es la que efectuamos habitualmente...Es preciso una segunda lectura y para evitar la visión individualista, se recomienda compartirla y contrastarla con los otros, y en su caso consensar.

Des-edúcate
PP. 67-71

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