domingo, 3 de mayo de 2015

La estructura química del cariño


El cariño es una importante emoción humana. Se reconoce que al menos dos sustancias cerebrales están estrechamente relacionadas, la vasopresina y la oxitocina, afectan esa emoción. Estas sustancias se producen en el hipotálamo.
La vasopresina se incrementa en el cerebro con la eyaculación, activando el celo conyugal y parental. Mientras que la oxitocina también está relacionada con el apego y estimula el proceso de  vinculación con la madre y sus hijos, así como entre la pareja procreadora.
En los seres humanos, los vínculos duraderos entre los cónyuges son directamente proporcionales a elevados niveles de vasopresina y oxitocina y a niveles bajos de testosterona*. Eso explica por qué las parejas tienen menos relaciones sexuales a medida que sus vínculos afectivos se hacen más profundos e intensos.
La testosterona y el cariño no se llevan bien. Cuando un matrimonio está en una situación inestable, los niveles de testosterona del hombre suben. Y con el divorcio se incrementan. Se sabe que en una familia de tres generaciones de mujeres divorciadas, las hijas de la última generación producirán menos oxitocina, es decir, tendrán menos necesidad de tener una pareja o formar una familia.
 
* La testosterona cablea el cerebro humano en la vida fetal e induce la consecución de "logros masculinos", haciendo al hombre más susceptible que la mujer de luchar por su estatus. En la mujer se asocia primeramente con su seguridad. En la actualidad se reconoce que las mujeres que tienen niveles altos de testosterona son menos propensas a casarse, tienen menos hijos y consideran más importante la vida profesional que la familia.
También se le llama la hormona del deseo.

Procesos básicos en Psicoterapia Gestalt
PP. 60-61

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