sábado, 2 de mayo de 2015

Sexualidad e Intervención Psicoterapéutica

En un primer nivel de intervención psicoterapéutica hay que definir tres conceptos:
 
A.- Sexualidad como totalidad
La sexualidad se deriva del reconocimiento, en principio, de que en las formas superiores de la naturaleza existen dos sexos diferenciados físicamente. Ambos sexos se necesitan porque se complementan para reproducirse y garantizar la continuidad de la especie.
La sexualidad plena va mucho más allá de los actos de copulación y la consecuente procreación de hijos.

La sexualidad como totalidad contempla los siguientes aspectos:
* Reproducción.- continuidad de la especie - procreación de los hijos.
* Afectividad.- relaciones íntimas y afectuosas.
* Genitalidad.- relaciones por atracción, placer o diversión.
* Expansión del "yo".- la energía yoica brinda coherencia y fortaleza personal; genera sentimientos de poder y aumenta la autoestima.
La expansión del yo genera un grado de consciencia mayor y una creatividad especial.
Cada aspecto de la sexualidad representa funciones específicas que se manifiestan en distintas etapas del desarrollo humano y, al reunirlas, expresan la sexualidad como una totalidad.
 
"Mi cuerpo es una representación de mi sexualidad como totalidad. El que es impotente en la cama también lo será en sus relaciones, en su trabajo. La rigidez en el cuerpo y en la mente también es un reflejo de nuestra sexualidad".
Cuando manejamos la sexualidad como totalidad tenemos más facilidad para manejar los afectos y podemos establecer relaciones sanas con cualquier persona.
 
En términos psicológicos, lo "masculino" en el hombre y la mujer está motivado por el aspecto placentero de la sexualidad
El aspecto "femenino", también en el hombre como en la mujer, es motivado por la procreación.
La fuerza motivante de la sexualidad es entonces, la sobrevivencia del grupo o de la especie, lo cual signifca la preeminencia en la sexualidad del motivo "femenino" procreador. Al menos en la sexualidad lo femenino domina y lo masculino es el que sirve. En otras palabras, el aspecto procreador sexual es activamente femenino y pasivamente masculino.
 
Por último, hablar de la sexualidad como totalidad es englobar todas las actividades que desarrollamos desde la polaridad masculino-femenino. Por lo tanto, revisemos nuestra sexualidad con respecto a las resistencias somáticas, emocionales e intelectuales que se presentan, y busquemos alternativas para vivir una sexualidad plena.
 
Proceso de intervención:
Objetivo: Integrar la sexualidad como totalidad. Definir qué es la sexualidad para mí a nivel de diferenciación-integración.
 
- Antes de concepto
Desde mamá: ¿Qué es la sexualidad para tí?
¿Qué es el sexo para ti?
¿Cómo te sientes?
 
Desde Papá: ¿Qué es la sexualidad para tí?
¿Qué es el sexo para ti?
¿Cómo te sientes?
 
Para mí: ¿Qué es la sexualidad para tí?
¿Qué es el sexo para ti?
¿Cómo te sientes?
 
- Después del concepto
¿De qué te das cuenta?
¿cómo te sientes?
¿Qué vas a hacer?
 
B.- Sexualidad infantil
Cuando somos niños no existe la vergüenza, la culpa o la perversión. Por lo menos no con la connotación que los adultos le otorgamos.
las emociones están excentas de "maldad" porque no hay un juicio de valor en su práctica.
La sexualidad infantil se desarrolla a partir de su núcleo de necesidades básicas como: descubrir, contactar, diversión, placer, curiosidad, entre otras.
Fuera de su núcleo, la sexualidad está rodeada de otros sentimientos impuestos por los adultos: culpa, temor, pecado y vergüenza. Estos sentimientos aparecen en la edad adulta e inhiben el desarrollo emocional armónico al que todos tenemos derecho.
 
Un primer nivel de intervención en psicoterapia favorece un proceso mediante el cual nos ponemos en contacto con todo lo que constituye la sexualidad infantil, fuera del contexto de "culpa", de "maldad" y de "perversión".
El contacto se produce desde el adulto, con la sensación de ser niño.
Se comienza por preguntar, ¿cómo viviste la sexualidad?
La mayoría de las ocasiones será un evento espectacular y descubrirlo por nuestros medios es volver a recuperar esa parte de nosotros. Cuando aparece un problema relacionado con la sexualidad en la infancia, necesitamos por lo menos tomat consciencia de ello, perdonarnos, librarnos y dejar de castigarnos por lo vivido. En el proceso de la psicoterapia, al verbalizar, es posible comenzar a entender que la sexualidad infantil está libre de vergüenza o de culpa, y lo que haya hecho o me hayan hecho quedó dentro de mi inocencia de ser niño o niña, que no es "malo" porque representa experiencia, aprendizaje, reconocimiento de nuestras sensaciones y liberación de emociones.
A partir de la integración de la personalidad, de lo "bueno" y lo "malo", desde el punto de vista de la sexualidad, podemos integrar las emociones. El sentido de nuestra vida se construye a partir de la integración y el desarrollo emocional alcanzado. La integración nos pone muy cerca de la felicidad.
 
Proceso de sexualidad infantil
Cuando hay una situación "grave" con respecto a la sexualidad infantil, como abuso, maltrato o intento de violación, ésta se maneja con sumo cuidado a través del proceso de figura-fondo.
Objetivo: Integrar mi sexualidad infantil. Perdonarme, liberarme de emociones y sentimientos "culpógenos".
 
- Por parejas:

1.- Desde mi ser niño(a), contestar: ¿Cómo lo vivimos?, ¿qué hacías en lo referente a la sexualidad, juegos, actividades, malos hábitos? , ¿qué conociste o viste en términos de sexualidad?
 
2.- ¿Qué descubres, de qué te das cuenta?, ¿cómo te sientes?
 
3.- A través de un ejercicio de fantasía: perdonarse.
(Ubícate en tu niñez...trae al presente...situaciones "incómodas", que te hicieron sentir "mal", "triste", etc....Acuérdate de lo que te dijeron tus padres...que sentiste culpa o vergüenza. Ahora di me perdono...fue en la búsqueda de experimentar. ¿Qué aprendes de todo esto y de haberlo vivido así?)
 
4.- Como adulto: ¿qué descubres?, ¿de qué te das cuenta?, ¿cómo te sientes?
 
5.- ¿Qué vas a hacer?
 
C.- Polaridad masculino-femenino
Desde que somos concebidos se reconoce la dualidad de nuestra personalidad. Somos una parte masculina que viene de papá y una parte femenina que viene de mamá. Son opuestos irreconciliables entre los que debemos buscar un equilibrio. Ambas partes son propias, ineludibles y, al reconocerlas y aceptarlas, lograremos vivir en mayor armonía con nosotros mismos.
Hay características de cada uno de los sexos que son bien vistas socialmente (Cfr. "Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus"). Pero la mujer ha ido cambiando estos parámetros...han exaltado su parte masculina. En el hogar enfrentan problemas con su pareja por esta situación.
En términos del psicoanálisis diríamos que un hombre busca características maternas en la mujer que va a educar a sus hijos. Es decir, busca a su madre. Sin embargo, la mujer, según una encuesta, no busca un hombre con características paternas (trabajadores, decididos, audaces y valientes), sino que buscan un hombre que responda a sus necesidades actuales -amoroso, comprensivo y tierno-, lo cual significa que también anhelan características maternas, es decir, buscan a su propia madre.
¿Cuál es entonces el ideal de hombre que demandan las mujeres en la actualidad? 
[…] parece que las mujeres desean un hombre que en lo doméstico actúes como mujer pero en lo relativo a la sexualidad sea muy hombre.
En la actualidad se reconoce que los conflictos en la relación de pareja regularmente provienen de problemas con la sexualidad. Es decir, lo que prevalece son relaciones entre iguales, masculino-masculino cuando la mujer cambia el rol, o femenino-femenino cuando es el hombre el que lo invierte.
Para que haya relaciones sexuales placenteras, tiene que haber vulnerabilidad. Si todo el tiempo aparecen las características masculinas en ambos, será difícil ponernos vulnerables. Y si en ambos prevalecen las características femeninas, sabemos que el hombre será un poco reprimido, pasivo, demandante o controlador -como es mamá-.
Aceptar nuestras polaridades nos ayuda a aceptarnos como somos, a elevar nuestra estima y a estar preparados para establecer relaciones sanas. Querer ser autosuficiente en cualquier área de nuestra vida, por lo regular provoca rechazo y aislamiento.
 
 
A medida que pasa el tiempo, los vínculos entre las personas se hacen más complejos. El balance de las relaciones se establece mediante el equilibrio entre placer-responsabilidad-autoridad, para ello se requiere un segundo nivel de intervención.

Procesos básicos en Psicoterapia Gestalt
PP. 61-80

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