martes, 30 de junio de 2015

El dilema del hombre: sujeto y objeto


El dilema del hombre es el que se origina en la capacidad de éste para sentirse como sujeto y objeto al mismo tiempo.
Desde el enfoque existencial este dilema no aparece en el terreno de los conocimientos o la ciencia como pudiera pensarse de entrada, sino en el orden de lo existencial: ser objeto es ser manejado desde fuera, ser conducido por otros; ser sujeto es moverse desde dentro, ser responsable de su existencia. La tentación es terrible: perderse en el hechizo que invita a vivir en el mundo de las víctimas o encontrarse frente a frente con el compromiso de conducir por sí mismo su propio destino. ¿Libertad o determinismo?
El hombre se ve atraído hacia el estilo del abandono: que manden las fuerzas externas y él que se deje llevar; que regale su vida a los demás. También lo llama el modo de ser libre y resposable, aunque atraviese por el dolor y la soledad, vale la pena la vida en libertad.
La misión es aprender a vivir en la dialéctica sujeto-objeto. Aprender que cuando uno se deja llevar desde fuera ya es una elección que hizo previamente. Rollo May resuelve esto al pasarlo al campo epistemológico: el hombre ha de ser sujeto y objeto ante la ciencia. Si se sigue la idea de Heisenberg y Bohr que da origen al principio de complementariedad, queda claro que el hombre se involucra siempre en el mundo de la naturaleza, lo mismo cuando pinta un cuadro o esculpe una estatua, que cuando experimenta en un laboratorio con ratas o cuando investiga al ser humano.
[...]
Tal vez el planteamiento va más lejos y la paradoja se pueda plantear así: el hombre, a través de su libertad, en la mejor de las circunstancias puede elegir traicionar su proyecto; y a la inversa, en la peor de las circunstancias puede elegir el máximo de sus posibilidades.


La Psicoterapia existencial: una aproximación
pp. 117-118, 122 

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