jueves, 18 de junio de 2015

La conciencia en el análisis existencial


- La conciencia tiene una profundidad inconsciente, donde tiene su origen; precisamente las grandes y auténticas decisiones del ser humano como "existente" son siempre enteramente irreflejas y por ello también inconscientes. En su origen, la consciencia se halla inmersa en el inconsciente.
- En este sentido la consciencia ha de ser también calificada como irracional, alógica, o mejor aún, prelógica.
- Del mismo modo que existe una inteligencia prelógica, hay también una inteligencia premoral de los valores, previa a toda moral explícita: precisamente la conciencia.
- La conciencia es irracional porque, al menos en su inmediata realidad de ejecución, nunca es totalmente racionalizable; esto sólo puede darse en una etapa posterior: una "racionalización secundaria". Así, todo examen de conciencia es únicamente concebible como algo que sucede después.
- La conciencia se revela como una función esencialmentre intuitiva, que se adelanta a la realización. La conciencia ética es de hecho irracional y sólo en segundo término racionalizable.
También el amor intuye; también él percibe un "ser que todavía no es", pero no, como la conciencia, un "ser que debe ser", sino que ese "ser que todavía no es" que descubre el amor es sólo un "ser que puede ser".
- La conciencia y el amor se parecen no solamente en que ambos tratan con meras posibilidades, sino que también ambos tienen que ver con el ser absolutamente individual.
La conciencia tiene como misión descubrir al hombre "lo uno necesario". Este "uno" es siempre en cada caso "único" y "exclusivo" para cada persona en su situación concreta. Max Scheler lo designo con el concepto "valores de situación".
Es un "deber ser" individual que no es abarcable por ninguna ley general, por ninguna "ley moral"; en ningún caso es congnoscible racionalmente, sino sólo intuitivamente. Y esta función intuitiva le corresponde a la conciencia.
- ¿Podríamos hablar de la conciencia como un instinto ético? ¿Este instinto ético se opone al instinto vital?
Algunas diferencias:
El instinto de los animales tiende a algo universal, es esquemático.
El instinto ético tiende a lo individual, a lo concreto. Por este instinto ético, o sea la conciencia, es capaz de hacerle ver ese "uno necesario". Solamente la conciencia puede sintonizar la ley "eterna" o "ley moral" en su situación de persona concreta. Significa que una vida a partir de la conciencia es siempre una vida absolutamente personal que tiende a una situación absolutamente concreta.
- Así como la conciencia se orienta a una posibilidad absoluta y totalmente individual, el amor descubre "lo uno necesario", "lo único posible", es decir, las posibilidades únicas en su género que ofrece la persona amada. El amor es lo único que está en condiciones de contemplar a la persona en su singularidad, de verla como individuo absoluto. El amor "conoce" y quizá por esta razón el acto del amor y el acto del conocimiento se designaran en hebreo con la misma palabra.
- El amor y la conciencia actúan en base a decisiones. Mientras un yo sea "impulsado" hacia un tú por un ello, no es posible hablar de amor.
- No únicamente lo ético (la conciencia) y lo erótico (el amor), tienen su raíz en una profundidad intuitiva del inconsciente espiritual; también lo "pático" (lo estético).
- La conciencia artística, tanto de la producción o la reproducción artística del artista depende de una espiritualidad inconsciente, llamada la inspiración. A partir de ella crea el artista, y en ella están y permanecen las fuentes en que éste se nutre, en unas tinieblas que no es posible iluminar con la luz de la conciencia.

Hoy en día queda claro que en la psicoterapia no se busca a toda costa, hacer que algo se vuelva consciente, pues el psicoterapeuta sólo efectúa esta operación provisionalmente. Su tarea es la de hacer consciente algo inconsciente (por lo tanto algo espiritualmente inconsciente) para finalmente volverlo a restituir a su inconsciencia.

Allí donde el yo (espiritual) penetra y se mueve en una esfera inconsciente como en su propio terreno, puede hablarse respectivamente de conciencia, amor o arte. Allí donde, por el contrario, el ello (psicofísico) hace irrupción en la conciencia, hablamos de neurosis o de psicosis, en cada caso según lo que caracterice dicha patogenia; según sea una psicogenia (como en la neurosis) o una fisiogenia (como en la psicosis).


La presencia ignorada de Dios
pp. 32-41 

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