viernes, 3 de julio de 2015

Dos hemisferios, dos tipos de pensamiento


- Existen dos tipos de pensamiento, el que da lugar al cientifismo y el pensamiento apropiado para los sistemas humanos. Creemos que siempre se debe cuestionar y poner en duda la conveniencia de aplicar el pensamiento lógico-científico y las teorías al campo de las ciencias humanas.
- Jerome Bruner (1986) contrasta el pensamiento lógico-científico con el "narrativo". Cada uno posee sus actividades y criterios.
El pensamiento lógico-científico incluye procedimientos y convenciones que lo legitiman en la comunidad científica, que prescriben la aplicación de la "lógica formal", el "análisis riguroso", los "descubrimientos empíricos guiados por hipótesis razonadas", el hecho de llegar a "condiciones de verdad" universales y no particulares, y una teoría cuya veracidad pueda verificarse. Prevalece el modo indicativo.
Por otra parte, el pensamiento narrativo se caracteriza por buenas historias. No se ocupa de crear teorías abstractas y generales, sino de las particularidades de la experiencia. No establecen condiciones de verdad universales sino una sucesión de acontecimientos en el tiempo. El modo narrativo genera perspectivas cambiantes y no certidumbres. Prevalece el modo subjuntivo.
- Jerome Bruner (1986) analiza lo que convierte una historia en una buena historia. Hace referencia a ciertos mecanismos que convierten el texto en indeterminado y que involucran al lector "en la representación de significados a través del texto", de forma que el texto se convierte en un texto virtual en relación al auténtico. Estos mecanismos son los que "subjuntivizan" la realidad. Bruner describe tres de ellos:
"Desencadenar la presuposición, crear significados implícitos más que explícitos. Porque ante lo explícito no hay libertad de interpretación. El segundo es la subjetividad, ver la realidad a través del filtro de la conciencia de los protagonistas. El tercero es la perspectiva múltiple, contemplar el mundo a través de un conjunto de prismas. El mundo subjuntivo es el de las posibilidades, más que de certezas".
- La subjuntivización de la realidad abre la puerta a las nuevas posibilidades a los nuevos significados. Víctor Turner (1986) lo asoció con la zona limítrofe que existe entre las etapas del ritual llamado rito de paso. "Esta fase fronteriza se encuentra sobre todo en el modo subjuntivo de la cultura, el modo del quizá, del podría ser, del como si; el modo de la hipótesis, la fantasía, la conjetura, el deseo".
- Aunque los comentarios de Jerome Bruner se refieren a la estructura de los textos con valor literario, creemos que las personas generalmente adscriben significado a su vida convirtiendo sus vivencias en relatos, y que esos relatos dan forma a sus vidas y a sus relaciones. También afirmamos que la mayoría de las conversaciones, se ajustan a los requisitos más elementales de un relato: planteamiento, nudo y desenlace. Por tanto, la narrativa no se limita a los textos literarios.
- Distinciones entre el pensamiento lógico-científico y el narrativo.
a) Experiencia.
En el pensamiento lógico-científico las particularidades de la experiencia personal son eliminadas en favor de constructos cosificados, clases de eventos, y sistemas de clasificación y diagnóstico.
En el pensamiento narrativo se da mayor importancia a las particularidades de la experiencia vivida. El significado emerge cuando relacionamos la experiencia presente con el resultado acumulado de experiencias pasadas.
b) Tiempo.
En el pensamiento lógico-científico queda excluida la dimensión temporal, porque se ocupa de fabricar leyes generales de la naturaleza y construir un mundo de hechos universales que se consideran verdaderos en todo tiempo y lugar.
En el modo narrativo, la temporalidad es una dimensión crítica pues los relatos existen en virtud del desarrollo de los acontecimientos a través del tiempo. Es necesaria la secuencia lineal de los eventos en el tiempo para que el relato tenga sentido. Las historias tienen un principio  y un final, y entre estos transcurre el tiempo.
c) Lenguaje.
El modo lógico-científico se centra en prácticas lingüísticas que se basan en el modo indicativo para reducir la incertidumbre y la complejidad. Estas prácticas intentan dar al hablante un sentido de sustancia, materialidad y seguridad en el mundo en el que habita. Se excluyen los significados alternativos mediante el uso unívoco de las palabras, y se prefieren las descripciones cuantitativas a las cualitativas. Se desarrollan lenguajes técnicos para evitar los riesgos de la polisemia.
El pensamiento narrativo se centra en prácticas lingüísticas basadas en el modo subjuntivo para crear un mundo de significados implícitos más que explícitos, para ampliar el campo de posibilidades a través del "desencadenamiento de la presuposición", para introducir la "perspectiva múltiple", y para encaminar a los lectores hacia representaciones originales de significados. Estas prácticas lingüísticas tienen en cuenta la complejidad y la subjetividad de la experiencia.
En vez de preferir el uso unívoco de las palabras, se aprovecha su polisemia. Se fomenta más de una línea de interpretación o lectura en cada momento y se ensancha el abanico de realidades posibles por el aumento de nuestros recursos lingüísticos. Se favorece el carácter extraordinario de las descripciones coloquiales, poéticas o pintorescas frente a las descripciones técnicas, y la conversación se hace más exploratoria y menos dirigida a un propósito determinado.
d) Agencia personal
El modo lógico-científico representa a la persona como un escenario pasivo que reacciona ante determinadas fuerzas -impulsos, impactos, transferencias de energías, etc.- impersonales.
El modo narrativo sitúa a la persona como protagonista o como participante en su propio mundo. Es un mundo de actos interpretativos, un mundo en el que volver a contar una historia es contar una historia nueva, un mundo donde las personas re-escriben y moldena sus vidas y relaciones.
e) Posición del observador
El modo lógico-científico excluye al observador de lo observado en aras de la objetividad. El observador no está implicado en los fenómenos que están siendo observados y se afirma que lo observado es inmune a los efectos de esta observación. El observador se coloca por encima y más allá de lo observado.
El modo narrativo redefine la relación entre el observador y lo observado.Tanto el observador como lo observado se sitúan dentro de la narración que se está desarrollando,  en la cual el observador es autor privilegiado de su construcción.
Los relatos vitales se construyen a través de la conciencia de los protagonistas. Así, el trascendente "nosotros" y el "ello" de la persona subjetivizada se sustituyen por los pronombres "yo" y "tú" de la persona personificada.


Medios narrativos para fines terapéuticos

pp. 89-94

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