sábado, 12 de septiembre de 2015

Reglas de la Terapia Gestáltica


El objetivo principal de la Terapia Gestáltica es lograr que las personas se desenmascaren frente a los demás, y para conseguirlo tienen que arriesgarse a compartir sobre sí mismos; que experimenten lo presente, tanto en la fantasía como en la realidad, en base a actividades y experimentos vivenciales. El trabajo se especializa en explorar el territorio afectivo más que el de las intelectualizaciones (ZIM). Se pretende que los participantes tomen conciencia de su cuerpo y de cada uno de sus sentidos.

Las "reglas" intentan ayudarnos a  unificar pensamiento y sentimiento; a sacar a la luz resistencias, a promover una mayor toma de conciencia, a facilitar el proceso de maduración, a facilitar la semántica de la responsabilidad.

Algunas se pueden aplicar en la terapia individual aunque su empleo principal es en los grupos de encuentro.

Las principales reglas son:
1.- El principio del ahora. La forma más efectiva de reintegrar a la personalidad las experiencias pasadas es traerlas al presente, actualizarlas. Se puede preguntar: ¿De qué tienes conciencia en este momento? ¿De qué te das cuenta ahora? ¿A qué le tienes miedo ahora? ¿Qué estás evitando actualmente? ¿Cómo te sientes en este momento? ¿Qué deseas?

2.- La relación yo-tú. La comunicación comprende dos sujetos. Se busca que el cliente experimente la diferencia entre "hablar a" su interlocutor y "hablarle de frente". Se puede preguntar: ¿En qué medida estás evitando tocarlo con tus palabras? ¿Cómo se expresa la evitación en tus gestos, en el tono de tu voz, en la mirada?

3.- Asumir la propiedad del lenguaje y la conducta. Resposabilizarse. Convertirse en sujeto activo.
Aún en el caso de hablar con los miembros del cuerpo, por ejemplo: "Mi cuerpo está tenso", en lugar de "Yo estoy tenso", etc.

4.- Prohibido decir "no puedo". Es preferible un honesto "no quiero".
Prohibido decir "pero", "por qué", "no sé", etc.
El lenguaje es uno de los medios de evitación del contacto por excelencia.

5.- El continuum del darse cuenta. Vivir las experiencias libremente, sin juzgarlas, ni criticarlas, es algo necesario para la integración de la personalidad. "No empujar el río", sino dejarlo fluir.

6.- No murmurar. Toda comunicación debe ventilarse en el grupo o evitarse totalmente. Las murmuraciones, las risas cómplices, los cuchicheos, son formas de rehuir el contacto, además de falta de respeto al grupo e ir en contra de su cohesión al establecer temas "particulares".

7.- Traducir las preguntas a afirmaciones; excepto en caso de datos muy concretos. Por ejemplo: "¿puedo ir al baño?" debe traducirse por "quiero ir al baño". El preguntón asume la responsabilidad y las consecuencias de lo que afirma, en lugar de adoptar una postura pasiva y de proyectar su responsabilidad en el otro, a fin de que él le dé la autorización.

8.- Prestar atención al modo en que se atiende a los demás. ¿A quién se le atiende? ¿A quién se ignora?, etc.

9.- No intepretar ni buscar "la causa del problema" de lo que dice el otro. Simplemente escuchar y darse cuenta lo que siente en función de dicho contacto.

10.- Prestar atención a la propia experiencia física, así como los cambios de postura y gestos de los demás. Compartir lo que se observa, lo obvio, mediante la fórmula: "ahora me doy cuenta de..."

11.- Aceptar el experimento en turno. Correr riesgos al participar en la discusión.

12.- Considerar, aunque no se haga explícito, que todo lo dicho y lo vivido en el grupo es estrictamente confidencial.

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