jueves, 29 de octubre de 2015

Técnicas gestálticas para parejas


Se dividen en tres categorías:

- Supresivas
Se pretende, mediante la modificación en la manera de la expresión, que el paciente asuma la responsabilidad de su existencia:
+ que hable con quien tiene dificultades y no acerca de ello (silla vacía).
+ evitar los juicios e interpretaciones que lo alejan de los sentimientos.
+ evitar clichés para mencionar las emociones. Evitar los diagnósticos y los juegos filosóficos.
+ evitar los "debes" y usar los "quieros".
+ evitar las expresiones generalizadoras: uno, cualquiera, tú...

- Expresivas
La dinámica de las técnicas expresivas es la repetición y/o la exageración.
Repetir un gesto, una postura corporal, un movimiento o una exclamación.
Exagerar con la intención de que el paciente entre en contacto con alguna emoción o con una creencia oculta.
+ La adopción de la posición del otro.
Es una técnica de gran impacto emocional y cognitivo y muy útil en psicoterapia de parejas.
Las personas intercambian sus posiciones en sus respectivos asientos y actúan como si fueran el otro.
+ Deje hablar a la emoción.
Las emociones reprimidas se esconden tras síntomas o sensaciones físicas, o tras gestos corporales, por lo que resulta útil personificar y representar esas sensaciones y gestos, ponerles voz y dejarlos expresarse

- Integrativas
Nos identificamos con algunos rasgos a los que llamamos "yo soy". Existen otros que no aparecen normalmente.
La personalidad puede ser comparada con una esfera de miles de pequeños cristales con que iluminan las discotecas. Cada cristal es un aspecto que tiene su opuesto en la parte contraria, y aunque por lo general mostramos una parte y ocutamos otra, todas existen y están ahí.
No nacemos con una personalidad completa, porque ésta no se completa nunca.
Nacemos con ciertas tendencias -temperamento- a las que se suman a lo largo de la vida, rasgos, preferencias y directrices -carácter-. El temperamento y el carácter componen la personalidad.
Las personalidades sanas responden de múltiples maneras, de acuerdo a la situación y la evaluación subjetiva que hacen de ella. Cuando se es niño las alternativas son reducidas y se limitan a tendencias polares. A medida que el niño interactúa con su ambiente, estos polos se separan y dejan en el medio una gama, un espectro cromático de posibilidades de acción frente a cada situación.
Es como una serie de abanicos integrados por pares antitéticos. No existen pares fijos, que universalmente se presenten juntos, sino que lo polar y antitético tiene que ver con los puntos de vista de cada persona.
En algunas ocasiones los conflictos psicológicos que surgen durante el desarrollo del sujeto impiden que el abanico se despliegue, generando un comportamiento rígido, inadecuado y con pocos matices.
Por medio de la silla vacía se pueden presentar las partes disgregadas, antagónicas de la personalidad del paciente.
+ El diálogo entre las partes.
También por la silla vacía podemos colocar los aspectos de identificación, aquellas cosas en que nos parecemos a la persona con que interactuamos; segmentos de rechazo, aquello que la persona tiene que nos desagradade nosotros; y segmentos de admiración, aquellos rasgos de la otra persona que creemos no poseer y que, por lo tanto, envidiamos en ella.
Por medio del diálogo con la representación interna de la personalidad del otro, la negociación se realiza entre los dos "yos"


Sueños, un medio difícil de encasillar

Tanto para Perls como para Freud y Jung, el sueño es un camino para acceder a la mente no consciente.
Otto Rank fue quien propuso que todos los elementos diferentes del sueño son fragmentos de la personalidad de quien sueña, que deben ser juntados con la finalidad de alcanzar el fin último de cada individuo: convertirse en una persona sana.
En Gestalt se trata de revivirlos como si fueran un hecho que acontece en el presente, actuar cada componente, interpretarlos para que cada persona pueda involucrarse en su sueño y reintegrar al todo la parte de la personalidad que los segmentos representan.



Amores que duran...y duran...y duran
pp. 231-247 

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