lunes, 29 de febrero de 2016

Los sueños


- Freud dijo que los sueños eran "el gran camino que llevaba al inconsciente". Yo creo que son en realidad el gran camino que lleva a la integración.
- Nunca pude llegar a saber qué es el inconsciente, pero sí sabemos que los sueños son claramente nuestro producto más espontáneo.
- Para elaborar los sueños hay que hacerlo con otra persona pues "en las cercanías del punto enfermo se volverán fóbicos".
- Sugiero trabajar los sueños sin interpretaciones ni interferencias.

Trabajo con sueños
- El sueño se narra como si nos estuviera contando algo que le SUCEDIÓ personalmente. (203)
- Lo repite en tiempo presente (204)
- "Montar la escena", escenificarlo, actuarlo. "Comienza el psicodrama" (204)
- Se identifica con los personajes y realiza diálogos entre ellos (205-207)
- Amplía la conciencia de sus sentimientos, de sus argumentos vitales, de sus resistencias: "¿ Qué sientes ahora? ¿Qué partes del sueño puedes identificar como propias?"
- Integración de las partes en sí mismo

"Como ven...todas las partes diferentes del sueño y cualquier parte...es uno mismo, es una proyección de uno mismo. Si existen aspectos incompatibles, aspectos contradictorios, y se les hace entablar una lucha mutua, se vuelve al eterno juego de los conflictos interiores"

"Todo empobrecimiento de la personalidad tiene su origen en una autoalienación -en la renuncia a partes de uno mismo, ya sea por represión o por proyección- , el remedio es, por supuesto, la re-identificación. Alcanzamos la identificación representando las partes del sueño. Nos convertimos en esa parte hasta que comenzamos a ver en ella una porción de nosotros mismos...y entonces vuelve a ser nuestra". (209)

...si lo cuenta en el presente, como un reflejo de su existencia, de inmediato toma un aspecto diferente. (211)

Siempre pensamos en los sueños como algo nocturno; de lo que no nos percatamos lo suficiente es que dedicamos la vida entera a soñar...A causa de la autofrustración, el sueño se convierte para muchos en una pesadilla.
La misión de todas las religiones profundas, en especial del budismo Zen, o de una buena terapia, es el Gran Despertar -el recobrar lo sentidos propios, experimentar nuestras necesidades, encontrar satisfacción en vez de representar roles y coleccionar objetos de utilería (casas, automóviles, trajes)-.
Esa idea de despertar y llegar a ser real, de existir con aquello que tenemos, con nuestra plena y real potencialidad, con una vida rica, llena de experiencias profundas, alegría, rabia -de ser reales, no fantasmas-: he ahí el significado de la verdadera terapia...de la verdadera maduración, del verdadero despertar...en vez del autoengaño y fantaseo permanentes, persiguiendo metas imposibles, compadediéndonos de nosotros mismos por no poder desempeñar el papel que queremos, etc. (211-212)


Teoría y técnica de la Psicoterapia Guestáltica
pp. 203-212 

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