domingo, 29 de mayo de 2016

Problemas de pareja


Me gustaría desarrollar el asunto de cómo la gente se cuenta cuentos, cómo se arma libretos y se los cree.

¿No te parece impresionante que alguien se junte o se separe, sufra o se aleje una y otra vez y no tenga claro el porqué?
"Los hombres no sirven para nada", "yo necesito un hombre fuerte y siempre me tocan los débiles", "ya pasó mi cuarto de hora","así como soy nadie me va a querer", "los hombres solo quieren acostarse y después alejarse", "las mujeres lo único que quieren es un tipo que las mantenga", "yo con alguien así jamás tendría nada", etc. etc,.



Cada uno tiene una historia de condicionamientos neuróticos que quiere encajar en la situación con los otros. El tema de los cuentos que se inventa cada uno no sería tan grave de no ser porque terminan por convertirse en profecías que se autorrealizan.

Por ejemplo, una mujer que teme ser abandonada. Cada vez que nota un pequeño alejamiento de su pareja vuelve con el reproche:
"Ves que no me querés, que siempre me dejás sola"

Si el hombre estaba tomando una pequeña y transitoria distancia, ella con sus reproches va a ir reforzando la actitud de él a distanciarse, hasta que el hombre se sienta abrumado y finalmente la deje.

Luego, ella confirmará su teoría de que los hombres siempre la dejan sola, que no se puede confiar en ellos, etc.



En estas situaciones es importante tomar conciencia. Darmos cuenta de qué hacemos para repetir la historia es el primer paso para dejar de hacerlo.
En las parejas los libretos de cada integrante se apoderan cada vez más de la relación e influyen en la percepción que cada uno tiene del otro.
Cada uno asigna a su compañero un rol en su historia y entre los dos crean una realidad distorsionada.
Las personas establecen sus relaciones con una idea de lo que va a ocurrir, se comportan como si eso ocurriera efectivamente hasta que consiguen que suceda.



Estuve viendo a la pareja que me mandaste:
Roberto y Cristina.
Cada uno vino, como siempre vienen las parejas, con sus creencias a cuestas. Ella con la idea de que en una buena pareja el otro debe ser siempre prioridad uno. Él con la convicción de que los problemas del vínculo se deben a que son diferentes,"porque en una pareja lo importante es coincidir".



Hay que ayudar a la gente a salirse del mito que supone que si nos queremos tenemos que
coincidir en todo. No es así, amarse no sígnifíc pensar igual ni quererte más que a mí mismo. La cuestión es que me respetes como soy.
La cuestión es "amarse con los ojos abiertos como el titulo de nuestro libro.
Cuando podemos lograr esto en una pareja, n es tan difícil ponernos de acuerdo, porque y hay un acuerdo esencial: yo te acepto como so~ y vos me aceptás como soy.



Deberíamos insistir acerca de lo maravilloso que es sentírse aceptado como uno es, porque la aceptación nos da sensación de libertad; es como un motor que nos permite soltarnos. Es importante trabajar para aceptar a nuestro compañero como es, viéndolo en su totalidad descubriendo su sistema de funcionamiento
respetando su estilo,y respetando su estilo.



Cuando uno de los integrantes de una pareja dice: "me gustaría que fueras menos esto o más aquello", no advierte que si el otro efectivamente cambiara, cambiaría entonces todo el sistema, y es más, nadie podría garantizar que la persona que reclamaba el cambio siga sintiendo que el otro le gusta, porque el cambio lo habrá convertido en otra persona.
Sabemos que queremos al otro así como es; no podemos saber silo querremos cuando sea de otra manera.
Las personas somos un paquete completo y amar es poder aceptar al otro como un solo paquete, quererlo como es, sin intentar cambiarlo. En fin, todo un desafio.., que empieza por uno mismo.
Aceptarte empieza por aceptarme.
Aceptarse,debemos repetir hasta el cansancio, no quiere decir resignarse o creer que no hay mejoras.
Todo lo contrario: estamos convencidos de que es ese movimiento de aceptación y no pelea (y ninguna otra cosa) lo que puede generar el cambio verdadero.
Todo cambia naturalmente. Si me doy cuenta de eso me entrego sin miedo, porque sé que no me voy a quedar estancado allí, que la vida es un fluir permanente.
Aunque suene contradictorio, querer cambiar es frenar este proceso natural de cambio. Por el contrario., aceptar es permitir el cambio natural que se va a dar sin que yo lo decida.
Estar vivo es estar en movimiento permanente; lo que no puedo hacer es querer dirigir ese cambio.



Si juntamos estos dos temas (el de la falta de aceptación y el de atarnos a nuestras creencias) tendremos el mapa de los problemas del 90 % de las parejas.
Entramos en la pareja llenos de ideas sobre cómo debe ser el vínculo, cómo se comporta una mujer, cómo se comporta un hombre, cómo debería comportarse alguien que nos quiere, qué es y qué no es compartir, cuánto y cómo se debe hacer el amor, si debemos hacer o no todo juntos, etc.
Y ni en la pareja ni en los individuos existe un deber ser que determine lo que es mejor. Lo mejor es siempre ser quien uno es.
Es verdad que es posible evolucionar y superarse, pero solo cuando partimos de aceptar que somos quienes somos aquí y ahora. Dice La Nana:
"Nadie puede construir un puente sobre un río que no ve.
Aceptarnos no quiere decir renunciar a mejorar, quiere decir vernos como somos, no enojarnos con lo que nos pasa, tener una actitud amorosa y establecer un vínculo reparador con nosotros mismos, que es lo que nos ayuda a crecer.
Si seguimos en el trabajo de autotortura, exigiéndonos ser lo que no somos, seguramente terminaremos colgando en alguien la causa de nuestro descontento. En un principio este lugar lo ocupan los padres; pero luego, en la medida en que crecemos desplazamos esta acusación a nuestra pareja: "El (o ella) es el (la) culpable de que no me desarrolle profesionalmente, de que no me divierta, de que no gane plata, de que no sea feliz."
El trabajo empieza por uno.
Aceptarnos es habitar confortable y relajadamente en nosotros mismos.


Amarse con los ojos abiertos
pp. 229-233 

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