domingo, 11 de septiembre de 2016

Minimalismo


El minimalismo como filosofía de vida defiende la reducción de tus pertenencias (y también tus tareas y obligaciones) a lo que realmente necesitas. La organización sirve para que puedas sacar el máximo provecho de estas pertenencias. Y ambas prácticas pueden ayudarte a aumentar tu felicidad liberando los recursos (dinero, tiempo, energía) que puedes invertir en lo que tú quieras.

Minimalismo: reducir lo superfluo
El reto de las 100 cosas, el proyecto 333, el mes de no comprar nada nuevo, la dieta del consumo, la lista de los 30 días, existen muchas estrategias para reducir el hiper-consumo a nivel personal y ser más consciente de los productos que utilizas a diario. El objetivo suele ser: o reducir el número de los objetos que te rodean y que ya no tienen utilidad para ti, o reducir el número de objetos nuevos que entran en tu vida. El raciocinio detrás de estas dos estrategias es muy simple: si te liberas de todas aquellas cosas físicas que no utilizas y dejas de comprar cosas innecesarias puedes utilizar el dinero y el espacio ahorrado para otras actividades.

Aunque la mayoría de la gente se inicia en el minimalismo a través del análisis de su relación con los objetos, el mismo principio se puede aplicar a la lista de tareas (concéntrate en las tareas principales), las relaciones sociales (concéntrate más en los amigos verdaderos y menos en el facebook) y los pasatiempos (dedícate a menos hobbies y con más intensidad). Quitar lo superfluo es el primer paso para encontrar lo que es importante para ti. Este es el primer paso hacia el aumento de tu felicidad.

Organización: optimizar lo necesario
Reducir lo que tienes no necesariamente aumenta el orden que te rodea. El principio “un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar” requiere un paso más: necesitas saber para qué y en qué situaciones utilizas cada objeto. Analizar tus propias rutinas te ayuda a definir lo que quieres hacer, lo que quieres mejorar y lo que quieres dejar de hacer para llevar una vida más tranquila, más activa, o más social. Nuevamente, el reto no es hacer lo que quieres, sino saber lo que quieres. Solo entonces podrás hacer del entorno tu aliado para realizar los cambios que quieres conseguir. ¿Quieres variar tu alimentación? Pon una lista de recetas fáciles en la nevera. ¿Quieres hacer más deporte? Combina el paseo con el perro con una corrida matutina. Con algo de organización, muchos obstáculos se pueden superar.

Felicidad: disfrutar de lo cotidiano
Los científicos prefieren hablar de “bienestar subjetivo” para evitar la palabra felicidad, cargada de historias y mitos. Por lo tanto tampoco hay una definición unánime para este concepto. Sabrás cuando eres feliz, aunque a lo mejor no puedas definir exactamente a qué se debe. La felicidad es el tercer paso después de minimizar las distracciones y organizar lo importante. Significa que saboreas el día a día. Que disfrutas lo que te rodeas. Que ves lo positivo de tu día a día. Ser feliz es sobre todo una decisión, una cuestión de actitud. No es algo que se pueda “encontrar” o “obtener”. La felicidad se vive en el día a día. El minimalismo y la organización te pueden ayudar a obtener espacio para que puedas vivir esta felicidad. La decisión final es tuya

http://sloyu.com/blog/2012/01/minimalismo-organizacion-felicidad/

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