sábado, 3 de septiembre de 2016

Ser persona (Axiomas)


- Ser persona es poder no ser.
Soy consciente que hay algo de frágil, precario y contingente en la constitución de mi propia existencia.
A la realidad de "poder no hacer" se suma la tragedia de "poder no ser".
Paradójicamente, la precariedad de la existencia constituye una condición de la vida apasionada.
Sin la amenaza de la muerte nuestra vida estaría condenada a la insipidez o al absurdo.
- Ser persona es serse.
Como las esculturas de Miguel Ángel "los esclavos", el ser del hombre es de inacabado, de proceso.
Nos fue dado el ser como potencia y como vocación de desarrollarlo. Somos obras inconclusas y también los escultores de nosotros mismos.
La vocación de cada persona es la de "llegar a ser lo que puede ser".
- Ser persona es saberlo, al menos sospecharlo.
La conciencia humana tiene la peculiaridad de volverse sobre sí misma. Es conciencia refleja.
A mayor nivel de conciencia, mayor intensidad y humanización de la vida.
- Ser persona es ser con otros.
El carácter, la emotividad, el amor y el lenguaje son aspectos para ser con otros.
La sociedad posmoderna vive el mito del hombre individualista.
- Ser persona es ser para los demás.
La persona es un fin en sí misma.
La vida humana tiene una dimensión vocacional hacia el encuentro que nos invita a trascendernos como individuos.
Se distingen dos tipos de humanismo, el que se centra en la autorrealización-desarrollo de virtudes y el que pone el acento en el sentido de proyecto-autotrascendencia-que incluye al otro.
La expresión de ser persona se gana a condición de perder.
- Ser persona es más que ser persona.
La sospecha de lo trascendente, de infinito, de lo eterno, son una constante en la historia de la humanidad.
Nuestra lucidez nos hace conscientes de lo que somos capaces y también de lo que nos rebasa.
El "más allá" en realidad es el "más acá", la espiritualidad no es una lujosa veleta sino el cimiento del edificio del desarrollo humano; lo infinito puede transformarse en íntimo, lo sublime en cotidiano; la eternidad se parece más al instante -presencia y presente absolutos- que a una sucesión infinita de tiempo; el cielo y el infierno pueden degustarse ahora. Lo trascendente es una parte radical de nuestro ser persona.
- Ser persona es ser único y al tiempo, universal
Nuestro ser individual nos confiere una dignidad inimaginable: cada persona constituye una expresión única del ser.
En los límites de nuestra singularidad, en aquello que hay de más íntimo en nosotros, podemos reconocer también los rasgos que nos hermanan con los demás.
En la filosofía del hombre se pueden distinguir visiones que ponen el acento en aquello que hay de común y universal entre los sers humanos, así como otras que acentúan las diferencias existentes entre las personas. Los seres humanos somos a un tiempo absolutamente universales y plenamente individuales.
- Ser persona es fronterizo y paradójico.
La persona asume contradicciones, concilia opuestos y sintetiza juicios lógicamente irreconciliables (trascendente-inmanente, material-espiritual, universal-individual, soledad y comunicación, frágil ontológicamente-eterno).
- Ser persona es ser digno.
La dignidad trae consigo responsabilidades.
Nuestra dignidad supone un principio ético profundo y sólido: considerar a cada ser humano como un fin en sí mismo, nunca como medio o instrumento.


El reto de humanizar
pp. 29-38 

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