lunes, 7 de agosto de 2017

¿Cuidar la ley o cuidar al hombre?

El juego de la santidad

Bayazid, un santo musulmán, actuaba a veces deliberadamente en contra de las formas y ritos externos del Islam. Sucedió una vez que, volviendo de La Meca, se detuvo en la ciudad iraní de Rey. Los ciudadanos, que le veneraban, acudieron en tropel a darle la bienvenida y ocasionaron un gran revuelo en toda la ciudad. Bayazid, que estaba harto de tanta adulación, aguantó hasta llegar a la plaza del mercado. Una vez allí, compró una hogaza de pan y se puso a comerla a la vista de sus devotos seguidores. Era un día de ayuno del mes de Ramadán, pero Bayazid consideró que su viaje justificaba plenamente la ruptura de la ley religiosa.

Pero no pensaban igual sus seguidores.

De tal modo se escandalizaron de su conducta que inmediatamente le abandonaron y se fueron a sus casas. Bayazid, al ver esto, comentó con satisfacción a uno de sus discípulos: “Fíjate cómo, en el momento que he hecho algo contrario a lo que esperaban de mí, ha desaparecido la veneración que me profesaban”.


Amigo mío: Jesús escandalizó completamente a sus seguidores por parecidos motivos. Las multitudes (nosotros) necesitan un santo a quien venerar o a un gurú a quien consultar. Y tú, amigo, ¿De qué te das cuenta? ¿Acaso tú tienes altas expectativas de alguien? Recuerda, cuando aprendas a aceptar, en lugar de “esperar” sufrirás menos decepciones. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario